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¿Sos una mamá sobreprotectora?

Es lógico que todos los padres quieran lo mejor para sus hijos: los mejores alimentos, los cuidados médicos más avanzados, la ropa más bonita y los juguetes más estimulantes, pero si también lo vigilas y le prohíbes cualquier cosa por miedo a que sufra algún accidente.  ¡cuidado! puedes estar perjudicando el desarrollo de su personalidad.

Tanto por exceso como por defecto, en ocasiones el amor de los padres sobre los hijos puede resultar contraproducente. Al igual que existen papás que dejan excesiva libertad de movimiento a sus pequeños, también hay quienes ejercen una sobreprotección excesiva sobre ellos, algo que los expertos creen que no es beneficioso para ellos.
“Al tener a nuestros hijos, no sólo lo hacemos motivados por un sentimiento de realización de la maternidad o paternidad, lo hacemos por traer al mundo personas independientes que puedan ser felices. Si a través de la conducta de sobreprotección no dejamos que nuestros hijos puedan explotar al máximo sus capacidades, estaremos respondiendo simplemente a lo que queremos nosotros; a lo que los hijos nos pueden dar simplemente por ser hijos y no por ser seres humanos que deben aprender a defenderse y adaptarse a todo lo que la vida les exigirá y les regalará”, afirma Teresa Cruz Madrid, psicóloga y experta en Coaching.

"No debemos extremar ninguna de las dos posturas más habituales, ni la de dejarles una máxima libertad sin ponerles límites, ni la de vigilar de forma obsesiva cada uno de sus movimientos", añade la experta. Este exceso de protección, según algunos especialistas, obedece al temor del adulto respecto al hecho de que sus hijos crezcan y comiencen a ser independientes. Conducta que, según los pediatras, se registra con mayor frecuencia en los padres primerizos y resulta en su ansiedad de crear un mundo ideal para su primogénito y dejar atrás los errores que, según ellos, cometieron sus padres.
Este tipo de padres generalmente pone un celo exagerado en sus cuidados y atenciones, ven peligros donde no los hay y les ahorran todo tipo de problemas, pero a su vez les privan de un correcto aprendizaje, ya que no les dejan enfrentarse a las dificultades propias de su edad, donde podrían aprender estrategias que les servirían para su futuro.

La función de los padres, además de ser la de dar amor, cuidar y ayudar en el desarrollo, es también la de ejercer como guía. De ese modo, se conseguirá que con el paso del tiempo, cuando se conviertan en adultos, puedan ser personas con un equilibrio psicológico y emocional normal.

Maneras de evitar ser un padre sobreprotector:
1. Conversa con otros padres que tengan hijos casi de la misma edad que el tuyo, así podrás contrastar puntos de vista sobre crianza y darte cuenta si estás cayendo en la sobreprotección.
2. A medida que crezca tu niño, dale más responsabilidades (hacer su cama, sacar a pasear a la mascota, poner la mesa, ayudar a limpiar el auto, etc.).
3. Deja que tu hijo se esfuerce para conseguir lo quiere, no le des las cosas "masticadas".
4. No alabes a tu hijo de forma excesiva. Si bien los niños necesitan palabras que levanten su moral, hazlo de forma realista y específica.
5. No le transmitas tu miedo, deja a tu hijo experimentar con lo que realmente le gusta.
6. Fomenta su independencia desde pequeño.

7. No permitas que tu hijo intervenga en las decisiones de adultos, por más maduro que sea.
8. Cuando tenga problemas con otros niños, si bien debes escucharle y ofrecerle tu apoyo, también debes animarle a encontrar soluciones a sus problemas personales.
9. Anima a tu niño a probar algo nuevo. Puedes observarlo pero no detenerlo. Cuando sientas que tu hijo está haciendo algo peligroso, lo mejor es darle una advertencia.

10. Ayúdalo a identificar el bien del mal, esto le ayudará a tomar decisiones maduras y sabias por sí mismo desde muy temprana edad.
11. Cuando le niegas el permiso para hacer alguna actividad o ir a algún lugar en particular, explícale las razones por las cuales lo haces

12. Siempre se le debe permitir al niño que explore su entorno pero con supervisión. Lo ideal es que los padres lo acompañen en esa exploración para que pueda aprender con seguridad y se creen lazos más fuertes.