Ser madre a los 35 años: una tendencia en aumento
“Mamás abuelas”, “mamás cansadas” es como suele llamárseles a las madres tardías. Pero, ¿Sabías que ellas tienen numerosas ventajas sobre las madres más jóvenes? Descubre a continuación cuáles son.
La maternidad en edad tardía es un fenómeno demográfico que aumenta en los países industrializados. Esta tendencia responde a factores como el incremento de la eficacia en la anticoncepción, la equidad de género y aumento en la educación de las mujeres.
Ser madre a los 35 años se relaciona con aspectos económicos. Por ejemplo, mayor inclusión en el mercado laboral para la mujer, la certidumbre económica, entre otras razones.
De acuerdo con los números publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) del año 2016, la maternidad en España se retrasó un poco más que el año anterior alcanzando la edad de 32.5 años como promedio para concebir un hijo.
Entonces, ¿Tiene ventajas ser madre a los 35 años?

Algunos estudios han definido que la edad más segura para tener hijos sigue siendo a partir de los 20 hasta los 35 años. No obstante, hace menos de un año, la Revista Internacional de Epidemiología (International Journal of Epidemiology) publicó los resultados de una investigación realizada en mujeres mayores de 35 años y a sus hijos.
Los resultados fueron sorprendentes. Se encontró que los niños cuyas madres tenían edades entre 35 y 39 años alcanzaban puntuaciones importantes en las pruebas de habilidad cognitiva verbal. De hecho, obtuvieron mejores calificaciones que los hijos de madres más jóvenes.
Pero, ¿Por qué los resultados eran distintos en décadas anteriores? Las diferencias dependían de algunos factores, tales como:
Por ello, si te acercas a los 35 y estás contemplando la idea de ser madre, te recomendamos leer las siguientes razones de modo tal que tengas más confianza e información para que tomes una buena decisión.
Este punto no quiere decir que las madres más jóvenes no puedan desempeñar su papel con prudencia. Sin embargo, a los 35 años la mujer está mucho más consciente de los riesgos de un embarazo. Procuran cuidarse mucho más y sobre todo contemplan y planifican los posibles cambios en sus vidas.

Generalmente, a los 35 años se posee un mayor respaldo académico y profesional, lo que genera una economía consolidada. Como resultado, los padres pueden brindarle mayor tiempo y atención a sus hijos.
En el tema de la maternidad, la experiencia nunca es suficiente. Cualidades como la comprensión, la empatía, la paciencia, entre otras, permiten hacer frente de manera positiva a los retos de la maternidad.
Además, el trayecto que se ha recorrido a lo largo de la vida teniendo experiencias de distintas clases ayuda a ser un buen ejemplo para los hijos.

Con los años tenemos un mejor conocimiento de nosotros mismos, labor que se dificulta durante la flor de la juventud. Aprendemos a tomar decisiones, a aceptar nuestros errores, a ser resilientes y a desarrollar relaciones más estables.
Estas bases enriquecen la educación y la relación con los hijos. De hecho, les aportan mayor estabilidad emocional. Dicho ambiente proveerá un ambiente psicológico más sano, de mayor seguridad y un buen ejemplo para los hijos.
En distintas investigaciones se ha encontrado que las mujeres que dan a luz después de los 33 años tienen el doble de probabilidades de vivir más que aquellas que tuvieron su último hijo a los 29 años. Es decir, habrá mayor posibilidad de disfrutar a los hijos, aunque la voz popular diga lo contrario.

Es muy probable que las personas con edades superiores a los 30 años comprendan de mejor manera las necesidades de su cuerpo. En otras palabras, es más seguro que presten atención a su salud. Esto incluye hábitos sanos en la alimentación y el ejercicio.
No necesitarás cambiar demasiado tus hábitos en cuanto decidas tener un bebé, pues ya posees un estilo de vida equilibrado y saludable.
En resumen, la calidad de vida de la madre y el número de hijos que posee influye directamente en el desarrollo de los hijos.
¿Qué te parece? Definitivamente, ser madre a los 35 años tiene numerosas ventajas. No obstante, no hay que olvidar que el embarazo a edades tardías también conlleva riesgos. Por tal motivo, te sugerimos conversar este tema con un especialista para que puedas informarte de manera personalizada.

