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¿Qué hago si mi hijo me pega?

¿Se atrevió a golpearte y estás a nada de darle una cachetada? ¡Detente! Checa las recomendaciones que te pueden salvar de un impulso.

Cuando tu hijo te pega, puedes sentir mucha frustración, vergüenza, enojo, desesperación… A muchas mamás les preocupa que la agresión de su hijo hacia ellas significa que, de alguna manera, están fallando como madres.

Ahora bien: en la mayoría de los casos, la primera vez que un niño golpea lo hace de manera espontánea, accidental – tal vez por frustración o cansancio; pero la forma en que tú respondas ante el golpe puede determinar, en gran mediad, el que el niño lo vuelva a hacer o deje de hacerlo.

En el momento en que te pega:

En mi consulta, muchas mamás me han pedido que les diga cómo pueden mantener la calma cuando su hijo les pega. Y la realidad es que es muy difícil mantenerte calmada cuando te están pegando…

En el momento en que la conducta se presenta, es muy poco lo que puedes hacer; seguramente no puedes aleccionar en ese momento a tu hijo, ni enseñarle las conductas apropiadas; pero tampoco puedes golpearlo, gritarle o castigarlo, pues eso solamente agravaría la situación. Además, si tú también gritas o pegas, le estarás enseñando a tu hijo que éstas son conductas aceptables…

Crea reglas para lograr un clima de respeto; deja claro que golpear, patear, morder o cualquier otro tipo de  agresión física no están permitidos.

Por ejemplo: en lugar de decir “en esta casa no se debe  golpear”,  puedes decir  “en esta casa resolvemos los problemas hablando”.

Cuando los niños participan en la definición y el establecimiento de las normas, es mucho más sencillo lograr su colaboración en su cumplimiento.

Puedes enseñarle que, cuando está muy enojado, puede irse a su cuarto y leer, o hacer un dibujo que represente sus sentimientos. También puede tomar algunas respiraciones lentas y profundas, hablar; o bien puede golpear una almohada, o salir al jardín a gritar.

Ayúdale a reconocer las consecuencias que sus acciones tienen sobre los demás; puedes decir, por ejemplo: “cuando tú me pegas a mí me duele” o bien “te has dado cuenta que cuando tú le pegas a tus compañeros, ellos no quieren jugar contigo?”

Cuando el problema es muy frecuente, muy severo, o cuando tú sientes que te ha rebasado, puedes buscar ayuda de un profesionista.

Fuente: bbmundo.

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