¿Qué es lo que lleva a acudir a la gente a terapia de pareja?
Hay veces que piensas que pasarías todo el tiempo con esa persona y otras que pasarías todo el tiempo con esa persona siempre y cuando llevase un buen bozal puesto. Por eso se inventaron tantas formas de echarle la culpa al otro y las terapias de pareja.
Los motivos por los que acudir a terapia son infinitos y dependen de cada pareja, pero hay algunos que se repiten más que el resto. Hemos preguntado a psicólogos expertos que nos cuenten cuáles son los problemas que más a menudo se encuentran en sus consultas.
Los problemas llegan cuando se comienza en una relación con un acuerdo de monogamia, pero uno de los dos había cruzado los dedos mientras se comprometía. El sexo, ya sea por mala o poca práctica o por tenerlo con otra persona fuera de la relación, es uno de los motivos comunes por los que se acude a terapia. Los expertos que hemos consultado coinciden en ello y en que, además, la falta de comunicación tampoco ayuda.
La carencia de entendimiento provoca discusiones constantes y nos lleva a la ruptura o a la confrontación de pareja. Es entonces, ya estando en ‘las últimas’, cuando decidimos acudir a terapia, según Juan Manuel García, de Evo Conducta. Los celos y el aburrimiento son los problemas más comunes que ven en terapia Magdalena Salamanca o María Jesús Andrés, de Psicomaster.
‘¿Pero cuántas sesiones necesitamos para que esto se arregle?’ A ver, un poco de paciencia, que no hablamos de magia. Lo primero que queremos saber cuando vamos a terapia es cuánto tiempo vamos a tener que invertir y si ha funcionado con el resto de personas que acudieron en busca de ayuda. Es decir, se piensa que mejorar la relación depende de la estadística y no del interés por arreglarlo y el trabajo personal.
Otra pregunta frecuente es averiguar quién es el que más problemas causa en la relación, según Andrés. Vamos, que quién tiene la culpa de que la relación vaya regular: “Tratan de demostrar que es el otro el responsable de las dificultades y buscan aclararlo acudiendo a terapia”. Como pensamos que la culpa no es nuestra, también consideramos que es nuestra pareja la que debería cambiar, y preguntamos qué tiene que hacer para ello. Además, el primer impulso es querer volver a lo de antes, algo que no parece una buena idea, tal y como afirma Salamanca. La antigua forma de relacionarse “les llevó a la situación actual. Así que, además de no poder volver al pasado, es mejor construir algo distinto entre ambos”.
Es frecuente que una parte de la pareja no confíe en la terapia o que se precipite al pensar que él mismo no es el motivo de los conflictos. “En una primera visita consideramos que es muy importante que acudan ambos”, explica Beatriz González, de Somos Psicología y Formación. “Suelen venir con percepciones de una misma realidad muy diferentes el uno del otro”.
Es común que sea solo una persona de la pareja la que acabe solicitando ayuda. Piden que se les enseñe a manejar la situación o consejos para recuperar su antigua relación. No es la mejor opción, pero esto no implica el fin de la pareja. “Si es posible que asista la pareja, pues bien, pero si uno de los miembros no está de acuerdo, podemos tratar aspectos de la pareja individualmente. Cuando la actitud de uno cambia, se modifica la relación”, afirma Salamanca.
Fuente: Eslang.