¿Por qué los niños deben empezar a nadar desde pequeños?
Favorece la reducción de los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. “ Nadar mejora la coordinación, el equilibrio, la resistencia, la confianza y la independencia del niño. También, contribuye al desarrollo psicomotor, beneficiando el progreso de habilidades motrices en el agua”.
Asimismo, nadar ayuda a tener conocimiento sobre salvamento y esto es de vital importancia, puesto que según el Informe mundial sobre los ahogamientos, la edad y la mala supervisión de los niños son los principales factores de riesgo de accidentes en el agua. De hecho, los pequeños de entre uno y cuatro años, seguidos de los de cinco a nueve, son los que tienen el índice de ahogamiento más alto. Por ello, es fundamental que los pequeños aprendan a defenderse en el agua.
Pero, ¿a qué edad se recomienda comenzar?
La natación o más bien, el contacto con el agua se debe comenzar desde los primeros meses de vida para que los más pequeños consigan la adaptación al medio acuático. No obstante, “la autonomía completa se suele conseguir alrededor de los tres años, después de un proceso básico de aprendizaje, culminando así el objetivo utilitario de “saber nadar”.
Los padres son muy importantes a la hora de enseñar al niño el agua. De hecho, “los baños de los padres con los bebés pueden ayudar a que los pequeños pierdan ese miedo con juegos y ejercicios juntos, así los niños verán el agua con naturalidad y normalidad”.
La matronatación es una actividad que busca la estimulación del bebé (0 a 4 años) por medio de una serie de actividades con la intervención de los padres. Además, esto provoca la interacción entre niños y padres, aprovechando el vínculo afectivo con la dirección y tutorización del profesor.
Fuente: cuidateplus.