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Los hijos y la unión de la pareja

Cuando nace el primer hijo, la familia cambia y tenemos que adaptarnos a nuestra nueva situación. De repente somos padres, ahora son tres y con ello se presentan nuevos retos: cada uno tendrá su propia forma de entender la crianza, hay que compaginar la vida profesional con la crianza de los hijos, y también hay que repartir las tareas del cuidado del bebé.

Esta es la parte más difícil, debemos aprender a desarrollar nuestro nuevo rol de padres sin olvidarnos de nuestro papel como pareja. Y es que muchas veces hacemos a un lado nuestro rol como pareja y solo existe el de padres. Sin embargo, hay actividades que te ayudan a mejorar la relación de pareja ¡aún con niños! 

1. Cuida a tu pareja

Es el pilar básico de la familia. La familia es el escenario de ensayo de lo que será el mundo exterior. Un ambiente de afecto y comunicación es el mejor regalo que podremos darle a nuestros hijos, que al desarrollarse en un entorno seguro se convertirán en personas equilibradas y con una autoestima sólida. Además, aprenderán a desenvolverse en el mundo siendo observadores de nuestro comportamiento como padres: seremos sus modelos. Demostrar cariño a la pareja ante nuestros hijos incrementará la capacidad de reconocer y gestionar sus propias emociones.

2. Aprendan a hablar

Comunícate como mujer, como hombre, dejando el rol de padre por unos momentos. Parece obvio, pero como veíamos antes, la comunicación a veces se centra casi en exclusiva en aspectos del hogar: el súper, la guardería, el pediatra… ¿Cuántas veces hablamos de nuestras necesidades y deseos individuales? ¿Cuántas veces hablamos de nuestros asuntos de pareja? Intentemos dar espacio a esto y con ello estaremos dedicando tiempo de calidad a la pareja. 

3. Tocarse

Si, tocarse: muchas veces olvidamos tocar al otro, de mirarlo, de sonreír… La comunicación no verbal es igual de importante que la verbal, se nos olvida que esto es algo muy importante para sentirnos reconocidos por el otro, y la ventaja es que no hace falta tiempo.

4. Di “gracias”

Es algo que todos los papás enseñamos inmediatamente a nuestros hijos: gracias y por favor. Pero, ¿sabremos hacerlo nosotros? Es muy reconfortante y positivo ver que nuestra pareja es consciente del esfuerzo y del sacrificio que estamos haciendo. Saber señalar día a día y agradecer los aspectos positivos del otro, sin caer en el abismo de dirigirnos al otro para indicar, mandar o quejarnos.

5. Organicen su tiempo

Saber que es tan importante compartir el tiempo en pareja como lo es hacerlo en familia. Cuidar de la pareja es cuidar de tus hijos y cuidar de ti como individuo que se integra en el mundo sin perder su yo individual, sus inquietudes y sus necesidades.

6. ¡Sonrían!

La sonrisa del otro nos reconforta y nos hace sentir bien. No olvidemos hacerlo por lo menos una vez al día, esta acción siempre ayuda a fortalecer tu relación de pareja. 

Empecemos hoy mismo a llevar a la práctica alguna de estas “recetas” y probablemente el resto comiencen a aparecer de forma espontánea. Estaremos haciendo mucho por nuestra relación de pareja, por nuestra familia y por nosotros mismos.