¿Está bien que tenga amigos imaginarios?
Un amigo imaginario es un compañero irreal con quien el niño juega y conversa durante el día. Sin embargo, el niño refiere que es real y tiene nombre. De hecho, es tan real para él que ocupa un lugar en el espacio:
Muchos papás se preocupan al creer que el niño sufre una alucinación, que perdió la razón o que se trata de una cuestión sobrenatural. Sin embargo, el tener un amigo imaginario durante la primera infancia es normal y desaparece por sí solo.
Estas creaciones personificadas sirven como soporte emocional y son muy valiosas para el desarrollo de la personalidad. No son un refugio del mundo real, sino una proyección de lo que el niño desea y un ensayo de las habilidades que más adelante pondrá en acción.
El juego y la fantasía le sirven al niño para relacionarse con el mundo. Con su imaginación suele transformar su realidad para adaptarla a sus necesidades.
Los amigos imaginarios son parte de un proceso normal de desarrollo y del modo de jugar de algunos niños. Al interactuar con ellos satisfacen la necesidad de sentirse acompañados y tener un cómplice para sus aventuras, expresar sus sentimientos y reducir la ansiedad en ciertos momentos.
Los hijos únicos, los primogénitos y los que tienen hermanos mayores suelen tener amigos imaginarios para compensar la sensación de soledad o excesiva compañía de los adultos.
En resumen, los amigos imaginarios cumplen funciones en el desarrollo del niño como:
Son creaciones que surgen de la imaginación del niño y tienen una identidad bien definida. Pueden ser personas, animales o cosas. Generalmente poseen un nombre propio y suelen aparecer en diferentes situaciones.
Los niños interactúan con ellos hablando y jugando, de tal manera que parece que realmente existen. Hay niños que tienen varios amigos imaginarios o cambian de personaje con frecuencia.
Fuente: mundobb.