Consentir demasiado a tu hijo ¿es malo?
El clásico niño consentido o malcriado es aquel al que le resuelven todo, cuando ya es capaz de vestirse y comer, así como de tener hábitos de limpieza y cuidado de sus cosas. No respeta límites, mucho menos la autoridad, a menos que sea por miedo; no sabe que existen horarios, ni lugares para comer; reglas y consecuencias claras cuando éstas no se cumplen, y razones por las cuales las normas se deben cumplir.
Como papás, la sobreprotección es una muestra extraordinaria de amor que un hijo aprecia, sin darse cuenta de que le quitan la oportunidad de sentirse autónomo e independiente, por lo que más tarde se acostumbrará a no hacerse responsable de sus actos.
Cuando consientes, actúas de manera egoísta, debido a que la principal preocupación es la de ser incapaces de reaccionar adecuadamente si nuestro hijo pasa por una situación difícil. En pocas palabras, es evitarse el trabajo de enseñarle y quitarle la oportunidad de aprender, es pasar por alto, ser permisivo, dar de manera superficial pero no de fondo.
Puedes malcriarlo de dos maneras: dándole cosas materiales sin que realmente las necesite o haciéndote responsable de acciones que le corresponden para estar tranquilo. Cuando él pide y pide, y no está satisfecho, no necesita más cosas ni atención las 24 horas, sino tiempo de calidad.
Una persona que es educada así, será poco madura a nivel afectivo, porque está acostumbrada a que piensen por ella y la defiendan, lo que a la larga conduce a que sea irresponsable con las consecuencias de sus actos.
Fuente: bbmundo.