Alzheimer, un reto para la familia
El entorno familiar juega un papel fundamental para ayudar a ralentizar la evolución de esta enfermedad.
23 de septiembre de 2015 - 00:00
El diagnóstico del alzheimer suele causar un gran impacto en la familia del afectado. El alzheimer es una enfermedad muy dura e incurable, pero que puede hacerse más llevadera con un entorno familiar adecuado. La respuesta de la familia ante el alzheimer puede ser fundamental para ralentizar el avance de la misma.
Una vez que el alzheimer ha mostrado los primeros síntomas, la familia tiene un papel fundamental para ayudar a ralentizar la evolución de esta enfermedad incurable.
Además de reforzar la psicoestimulación y adaptación a los déficits, el cuidador tiene el papel de tratar que el enfermo de alzheimer no se aisle, ya que "eso va a provocar en el paciente mayor depresión e incluso situaciones disruptivas (irá, agresividad, delirios, trastornos del sueño, etc), que "no solo agudizan la enfermedad sino que desestructuran a la familia".
"Si antes tenías 10 neuronas ahora tienes 8, pero si se ejercita el cerebro esas 8 neuronas pueden suplir la ausencia de esas dos que faltan, así se consigue que el alzheimer vaya más lento, consigues que esas ocho sean mas resistentes a la enfermedad", concluye.