Vitillo Abalos, 90 años y las ganas de siempre
(Télam)
Vitillo nació en Santiago del Estero, su tonada lo delata, más allá de vivir en Buenos Aires desde 1939 y es el único integrante que permanece vivo del quinteto que lleva su apellido, que revitalizó el cancionero popular a lo largo de décadas.
"El patio de Vitillo Abalos" se llama el conjunto que hoy lidera y también resulta el nombre del programa de radio que conduce por la FM Folclórica, los lunes de 20 a 21, que tiene una audiencia fiel desde hace tiempo.
Este defensor incansable del universo nativo, presta especial atención al modo de difundirlo, por eso "en la radio, trato de no abusar del monólogo, paso muchos discos y grabaciones, pero también le cuento al oyente las historias para que no lleguen a sus oídos como una imposición, sino que todo fluya como una conversación".
El conjunto que lidera tiene cinco integrantes avezados en canto danza y música, dispuesto a presentarse en cualquier lugar donde los llamen, con un espectáculo que le permite bailar junto a Elvirita –su compañera de danzas y de vida- además de contar anécdotas del folclore de todos los tiempos.
El patio como espacio de creación, insiste en su obra, porque en su casa natal, este ambiente oficiaba como proscenio natural "donde mis hermanos invitaban a sus amigos músicos y sacaban el piano para tocar al aire libre, porque en Santiago no llovía. Uno de los habitués fue Enrique Farías Gómez, quien después fundó el conjunto Los Huanca Huá", recuerda.
Aquel rincón doméstico conformó la semilla de la academia de folclore que fundaron los hermanos Abalos. "En aquel momento esta ciudad era tan cosmopolita como ahora, pero había un fuerte rechazo hacia lo criollo y lo telúrico. Queríamos mantener viva esa llama y tuvimos como alumnos a Ernesto Cabezas (Los Chalchaleros) y a Félix Luna, entre tantos otros".
Según el anteúltimo de los Hermanos Abalos, "cuando alguien llegaba y quería saber cómo ejecutar determinado instrumento, mis hermanos primero lo mandaban a aprender a bailar conmigo, porque hay que conocer la música a través del cuerpo, para después lograr interpretarla bien", se enorgullece.
El artista dio sus primeros pasos en las danzas nativas dentro de la compañía de Andrés Chazarreta, un amigo de la familia de su madre, cuyo legado incorporó a la enseñanza de los bailes folclóricos en aquel estudio de arte nativo.
De todas maneras, el folclorista se empeña en destacar que, "los Abalos trajimos desde nuestra provincia el piano, la guitarra y el bombo legüero", una impronta musical que se plasmó en temas inolvidables como "Agitando pañuelos" y "Nostalgias santiagueñas".
Ya de mayor, Vitillo participó de presentaciones de músicos de las nuevas camadas, como Raly Barrionuevo, porque, señala: "me interesa apoyar a quienes están bien preparados y conocen las raíces. Es el primer paso para hacer las cosas a conciencia”.
Preocupado porque los jóvenes amen la historia nacional, afirma que “es importante conocer las raíces, ya que no se puede tener la experiencia de amar lo desconocido. Por eso debe existir una materia curricular para la escuela primaria, secundaria y en el nivel universitario, que se llame `Identidad Argentina”, capaz de revelar las anécdotas que construyen la historia”.
Según Abalos, es preciso, "argentinizar al habitante de Argentina. A la juventud, divino tesoro, hay que vacunarla con esta materia que les enseñe a conocer la génesis del pueblo donde nacieron, o de la calle donde viven, sin prohibir que se bailen otros ritmos".
Dotado de una memoria prodigiosa, gracias a la cual puede visitar mentalmente distintos y numerosos momentos de la historia, afirma: "no tengo proyectos, tengo realidades. De ahí que siempre que puedo actúo con mi grupo, voy a festivales y así voy construyendo"