Viernes de Baguala y Copla
“A vos vidita te quiero
como pastilla de menta
noche a noche te carnereo
vos no te das ni cuenta”
Así nomás, de entrada y casi sin anestesia, se despachó Teresita “La Flor del Cardón”, llegada hasta la esquina de Irigoyen y Junín desde Purmamarca. Con sus versos dio comienzo el “Viernes de baguala y copla” organizado por la Dirección de Cultura Municipal y la Delegación de Ocloya.
Es que desde su apertura, el Centro Cultural Héctor tizón se ha convertido en el lugar indicado para la realización distintas manifestaciones que no siempre encuentran lugar. La cultura halla cobijo en la vieja esquina que se ha convertido en el refugio de las expresiones artísticas más puras.
Copleras y copleros llegados desde distintos puntos de la provincia se dieron cita en este encuentro que fue seguido con atención por el numeroso público que se hizo presente este viernes por la noche.
Finalizada la participación de la coplera de Purmamarca, ocupó el escenario la “Cuadrilla de copleros de la Asociación Amancay.
“Ya no sirvo, ya no valgo
ya me he echado a perder.
hasta el agua me hace daño;
agua que he sabido beber”, dijeron los miembros de la familia Toconás, representando a su localidad.
La copla es una de las manifestaciones más puras y tradicionales que le quedan a nuestra cultura. Es el canto popular que nace de las entrañas de la tierra. Acompañados sólo por sus cajas, los cantores y cantoras cuentan, a veces en forma picaresca, sus vivencias, su forma de ver la vida, su relación con Dios, con el hombre con el mundo, sus amores. Luisa Alvarado, llegada desde Tilquiza, en la región de las Yungas, entre otras, dejó esta copla:
“Si me quieres querer
ha de ser con un ajuste
no has de mirar a nadie
yo a quien quiera y guste”
Siempre con su caja, los hombres y mujeres del campo le cantan a su entorno, a las pircas, a los animales, al paisaje, al hombre y la mujer. La copla tiene el sabor y la riqueza del conocimiento empírico. Es camino ancestral desandado a través del tiempo.
Es su manera de decir las cosas y contar sus historias. Nancy, La Coplera de Humahuaca se presentó diciendo:
“Aquí está esta coplerita
con su mantita bordada
en mi pecho traigo coplas
en mi garganta tonadas”
Puna, Quebrada y Valles, tienen sus coplas y su maneras de cantarlas. A veces es cuestión de rimas; a veces de estructura y ritmos. Pero todas las coplas llevan marcadas a fuego, las vivencias y la sabiduría de quienes las cantan. En muchas oportunidades se trata de hombres y mujeres que nunca dibujaron las primeras letras. Gente sencilla, humilde, de campo, pero que sin haber ido a la escuela tienen el conocimiento que da la vida. Para ellos, la universidad, es la inmensidad de su territorio, salpicada de cardones y cerros. La copla es su manera de comunicarse y relacionarse con su entorno.
A su turno Zeón Rumi Toconás, de Humahuaca; Inocencia Zapana, de Abra de Zenta y muchos más, brindaron un espectáculo que no por carecer de luces, grandes decorados, escenografías imponentes y toda la parafernalia actual, estuvo exento de calidad y emoción.
Celso Cruz, bagualero de La Mendieta, fue uno de los representantes masculinos que dejo su repertorio de coplas picarescas, con esta que dice:
Hay mujeres que son dulces
del pupo les sale miel.
Por ahí está la colmena
la quisiera conocer…”
O esta otra:
“A mi me han dicho casate
con una moza e’ cuarenta
yo me agarré dos de veinte
saquen ustedes la cuenta”
En definitiva, una hermosa jornada la vivida en el Centro Cultural Héctor Tizón. Noche de cultura popular por excelencia; cultura que, por medio de su verso, defendió la Coplera llegada desde de Humahuaca:
“La cultura no se quema
la cultura no es papel.
La cultura se la quiere
Como abejas a la miel”