Sin fe no hay magia…
“Lo que realmente resulta atractivo y divertido en la magia no reside en saber dónde está el truco de un determinado juego, sino en ser partícipe del espectáculo y disfrutar de él, entrar en el mundo de la ilusión (por más sencilla que ésta sea) y dejarse llevar por el personaje, diríamos “perdedor”, que tenemos en frente”. Es lo sostiene Carlos Ramírez, quien se desempeña actualmente como mago (un mago normal como se autodefine) en bares y salas de nuestro medio, desarrollando un show en donde se mezcla el monólogo y la magia.
Haciendo alusión a las palabras de Robert Houdin “El mago es un actor que interpreta el papel de un mago”, Ramírez hace caso omiso a la frase sin apartarse del guión, postura tal que se desprende en parte de su paso en el cine como productor y director de cortometrajes.
El show de Ramírez “El Mago Malo”, está compuesto por monólogos que hacen a la comedia, entremezclándose a su vez con trucos simples y “clásicos” como bien él los define.
Ramírez no es precisamente poseedor de la imagen del mago habitual, tampoco ofrece un espectáculo prolijo y técnicamente perfecto asombrando así al público con sus habilidades mágicas. Ramírez ofrece otro espectáculo, una puesta de escena muy simple que podría encuadrarse dentro de lo que podría denominarse “magia no tradicional”; un show diferente que busca llevar al espectador a un espacio en donde los juegos y trucos de magia transitan por el límite de las probabilidades, entre lo que “puede salir bien o puede salir mal”.