Gustavo Patiño brilló en la Plaza del Bicentenario
El músico, bonaerense de nacimiento pero tilcareño por adopción, brindó su espectáculo ante un público que siguió expectante y en silencio, las alternativas del concierto.
Previamente, a partir de las 21, ocuparon el escenario armado en la Plaza del Bicentenario, en la explanada de la Vieja Estación, músicos invitados por Patiño. El primero en salir a escena fue Joaquín López, excelente cantor, que abordó chacareras, zambas, ritmos peruanos y un aire de cueca de Jaime Dávalos, dedicado a las lavanderas del Río Xibi Xibi. El cantante que sorprendió con su potente voz, estuvo impecable en su afinación.
Daniel Cisneros fue el otro artista invitado, que durante quince minutos ofreció algunas de sus canciones, para recibir ya sí a Gustavo Patiño.
El protagonista de la noche abrió su recital ejecutando el erque, y con dos de sus canciones más tradicionales: “Herederos del viento” y “Danza de las estrellas”, a los que siguió “Jujuy de blanco”, tema compuesto durante las nevadas del invierno del 2010.
A lo largo de su espectáculo, Gustavo Patiño hizo un repaso por temas que le abrieron las puertas de los escenarios nacionales como “Escondido de mi país” y “Tonada para Remedios”, a los que sumó nuevas creaciones como la chacarera “Tiempos de Cambio”.
El músico dio muestras una vez más de su versatilidad a la hora de ejecutar diferentes instrumentos, y se acompañó en distintos temas con charango, guitarra, quenas, anatas, sikus, ocarina y violín. Uno de los momentos más interesantes se produjo cuando ejecutó dos quenas a la vez. Lo mismo hizo en otro en otro tema con dos anatas.
El concierto estuvo acompañado de un diálogo permanente con el público, demostrando de además de gran músico es un artista en el sentido amplio de la palabra. En un una noche fría, que por momentos a amenazaba con lloviznar, Gustavo Patiño le puso calor a la jornada, no sólo con su calidad musical sino con su simpatía.
A lo largo del recital ofreció huaynos, chacareras, gatos, tonadas bolivianas, aires de takiraris (con “tuyo es mi corazón” levantó a la platea) y se animó con una saya, una aire de marinera peruana y hasta una síntesis de ritmos latinoamericanos como la guaracha, festejo peruano y joropo venezolano.
Patiño es un investigador de los ritmos de la región noroeste y un reivindicador permanente de los poetas jujeños olvidados, como Germán Churqui Choquevilca, a quien musicalizó en su obra “Ofertorio”.
Gustavo Patiño ofreció, en definitiva, un concierto de altísimo nivel, sumándose de esta manera a los festejos por el Bicentenario del Éxodo Jujeño.