Carlos Alberto “el indio” Solari y “los redonditos” de las canchas…
El 17 de enero de 1949, nació en Entre Ríos el “indio” Solari, quien luego se radicó en la ciudad de La Plata, en donde pasó su infancia y adolescencia, para convertirse más tarde en el promotor de un movimiento singular.
Muchos consideraron a sus “redonditos” como los “Rolling Stones” de la Argentina. Mientras, como si fueran un equipo humilde de futbol, se echaron a andar jugando de primera por las canchas llenas que supieron desbordar con sus recitales.
Pero antes, como “atorrantes, pasionales y vagabundos, como en las raíces de los hinchas del futbol, comenzaron a tocar en los bares y “pubs” del “under” de la ciudad de la diagonales. Así nació Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una banda que daría mucho que hablar.
¡Imagínese!, en aquel momento era como dar la formación de un cuadro al inicio de un partido glorioso: el “indio” Solari junto a “Skay” a la vanguardia del grupo; el guitarrista Gabriel Jovilet, el bajista, Néstor Madrid, Guillermo Migoya en batería y Ricky en el violín, completando la formación a la que más tarde se incorporaría “Tito” Fargo, tomando la segunda guitarra. Mientras tanto la popularidad de su estilo y canciones, se transmitían de “boca en boca”, sin la necesidad de las promociones de los estudios discográficos o del periodismo.
La banda nos regaló en año 1984, su primera entrega grabada que llevó el título de ¡Gulp! El estilo ofensivo y contundente, aparecía junto a las letras enigmáticas que marcaron la impronta de Solari, con los acordes de la guitarra del gran “Skay”.
Definitivamente “Los Redonditos de Ricota” ya eran pasión en cada una de sus presentaciones, como los definiera Pablo Sbaraglia cuando dijo: “Es un grupo de rock que está jugando al futbol”.
En el 86 se incorporaron Walter Sidotti en batería, “semilla” Bucciareli en bajo y Sergio Dawi en saxo y piano. Para entonces dedicaron un tema llamado “Vamos las bandas”, en homenaje al público que reventaba las discotecas y los pubs. Luego vendrían “Vaca cubana”, “Bang, bang… ¡estás liquidado” “ cuando transcurría 1989.
En 1991 ya estaba en la consideración de sus fanáticos el quinto disco “La mosca y la sopa” con sus hits “Mi perro dinamita” y “Un poco de amor francés”. En el 96 llegó “Luzbelito” con aquel recordado tema “Mariposa Pontiac”
Si paramos un ratito la música, el futbol vuelve a aparecer fanáticamente en sus reflexiones. “Yo soy hincha de Boca, y cuando juega mi equipo, así sea el cumpleaños de alguien, se para todo”, afirma el Indio. “También puedo ver un Arsenal – Lanús o a ‘las gallinas’, aunque si van ganando apago la televisión. Me gusta Riquelme, Tévez y miro el futbol de Europa; soy un gran consumidor del futbol”.
Como todo simpatizante de Boca que presenció el “pobre” desempeño durante el año 2013, el “indio” Solari, manifestó: “Con lo floja defensa que tenemos, cuando atacan los rivales hago los cuernitos”.
Cuando se le preguntó al célebre músico, si era de arengar a su grupo antes de salir a tocar en un recital, contestó: “No, los músicos ya son gente grande. Menos haría lo que hacía Carlos Timoteo Griguol, con eso de pegarle en el pecho a sus jugadores…”.
En consecuencia sería interesante tomar nuevamente los conceptos de Pablo Sbaraglia diciendo: “Separar el arte de la persona resulta muy complicado, esto es así a favor y en contra. El “indio” es riquelmista a muerte, fundamentalista, es una banda futbolera. “Yo soy de Boca y del Diego. Cuando se hacen las comparaciones entre Maradona y Messi (quién es un fenómeno) , la personalidad es lo que marca la diferencia”.
Sin dudas el futbol como otras pasiones, es un sentimiento inexplicable. Es como salir a la cancha y sentir que la “bombonera” tiembla, lo mismo que los estadios, cuando “El indio Solari” y los Redonditos de Ricota” llenaban los escenarios con su música, mientras la ovación y las bengalas en las tribunas hacían latir más fuerte los corazones.
Como en esta fecha, en el que un fenómeno del rock nacía, como extraído de un potrero o de un pub, para luego levantar multitudes.