Gastronómicos con la soga al cuello, entre deudas y horario restringido
- Muchos empresarios gastronómicos tomaron la decisión de abrir "el día del trabajador" ante la crisis económico que los atraviesa.
- La restricción horario los perjudicó aún más luego del desgaste en pandemia.
- Exigen mayor compromiso al gobierno para fomentar la actividad privada.
Ante la llegada de un nuevo feriado restaurantes, cafeterías, bares no ven posible la opción de cerrar, se ha convertido en un privilegio que solo pocos pueden aprovechar entendiendo el yugo al que la pandemia los ha sometido.
El presidente de la Cámara de Empresarios Gastronómicos Sergio Valenzuela dialogó con Radio 2 ofreciendo una radiografía de un sector que a duras penas se sostiene viviendo del día a día.
De hecho casi la totalidad de los empresarios debieron endeudarse durante 2020 para evitar el cierre, una etapa al que tantos otros debieron ser sometidos por más voluntad de trabajo que sus dueños demostraran.
Ya no existe ni se propone algún tipo de financiamiento, resulta incosteable, pero en las mesas de dialogo con el gobierno tampoco las propuestas para reducir tarifas, impuestos o tasas parecen viable entre interlocutores políticos.
“La reunión de hace un par de semanas fue informativa. No se evalúan impactos de las decisiones que se puedan tomar porque quien vive de la actividad pública no conocen la actividad privada, no saben ni los más mínimos sacrificios que implican” sentenció Valenzuela.
El hecho de haber restringido los horarios de atención comercial fueron un rotundo mazazo para los emprendedores gastronómicos. La idea madre propone evitar la circulación de personas y con ello la del virus.
Paradójicamente para Valenzuela el efecto termina siendo el contrario, ya que son los locales habilitados los que respetan a rajatabla el protocolo mientras que la idiosincrasia del argentino termina por vulnerar toda norma.