Uno de ellos, que se había incrementado la cantidad de gente que va al basural. De ser 80 pasaron a ser 120 familias, quienes concurren para aprovisionarse de lo que todavía sirve; o porque ven allí una oportunidad de trabajar recolectando metales, cartón o plásticos, que luego venden.
El Padre Ian Nercua valoró que se haya podido visibilizar esta realidad y que además haya predisposición para trabajar en conjunto.
“Nos falta sentarnos, organizar mejor, pensar mejor. No solamente para una ayuda inmediata sino a largo plazo. En estos meses o el año que viene van a hacer la ‘fábrica’, vamos a ver cómo va a ser esto”, dijo respecto a la reunión con autoridades.
Según había dicho el propio gobernador, la intención del Estado provincial es que las familias, organizadas en cooperativas, puedan trabajar en la planta de separación y clasificación de Chanchillos, aunque este espacio todavía no está plenamente operativo.
Frente a esto, el Ministerio de Desarrollo Humano por ahora no estaría brindando soluciones de fondo, sino más bien una asistencia muy por encima de lo que requieren las familias que es trabajar en condiciones dignas.
Los últimos meses la referente de dicho Ministerio, Natalia Sarapura, fue muy cuestionada por dejar en suspenso su rol al estar ocupada con la campaña. Ahora que pasaron las elecciones, los sectores sociales que demandaban su atención esperan que se aboque a las cuestiones más urgentes y que en su mayoría tienen que ver con la crisis alimentaria.