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Rechazo al kit navideño: síntoma de un problema más profundo

El gobierno convocó a la docencia para entregar un bolsón con elementos de navidad y terminó generando un revuelo: los docentes se indignaron por el magro contenido y se lo devolvieron; la reacción, sin embargo, habla del malestar que existe con la gestión.

La controversia se generó en las horas posteriores a la celebración por navidad. 

El ministerio de educación notificó a miles de docentes sobre la entrega de lo que se denominó “kit navideño”, un obsequio del gobierno para los trabajadores del área que consistía en un paquete con dos sidras y dos panes dulces. 

Sin embargo, lo que pretendió ser un gesto de atención por parte de los funcionarios fue recibido con indignación por los supuestos beneficiarios. 

Los docentes cuestionaron duramente el contenido del kit y tildaron al gobierno de miserable. 

Con distintos niveles de animosidad, la respuesta en general fue el rechazo. Algunos docentes e incluso instituciones educativas comunicaron formalmente que se negaban a aceptar el kit navideño y pidieron que sea donado a instituciones que se dedican a la beneficencia. 

Otros, más activos en demostrar su enojo, convocaron en redes sociales a realizar la devolución de los artículos en una manifestación que culminaría con las sidras y los panes dulces en las escalinatas de Casa de Gobierno. 

Más allá de que la reacción en algunos casos puede verse desmedida, el gobierno debería tomar nota de lo acontecido. 

La anécdota del ya célebre kit navideño parece ser sólo un síntoma del malestar que albergan muchos docentes por las decisiones que fue adoptando el gobierno a medida que transcurría su gestión. 

Las nuevas autoridades dicen estar convencidas de avanzar en medidas que tienen el propósito de ordenar una de las áreas que más padeció el clientelismo político de la gestión kirchnerista en Jujuy. 

Pero en ese recorrido, deberían notar que algunas decisiones se perciben como injusticias por parte del docente promedio. 

El cierre del ingreso a los profesorados de nivel inicial, el desprolijo recorte en los cargos de los jardines de infantes, el cierre unilateral de las paritarias y la interrupción de un bono de fin de año que se pagó en forma ininterrumpida durante una década, fueron decisiones que el gobierno tomó con la convicción de quien llega a terminar con el desorden. 

Sin embargo, a la par las escuelas continuaron sufriendo problemas de infraestructura iguales o peores que con la gestión anterior, los docentes siguieron desperdigados haciendo patria en lugares inhóspitos por sueldos magros, en transportes generalmente malos que ponen en riesgo sus vidas y esas injusticias no fueron corregidas. 

A eso se agrega que el mensaje no llega. La nueva gestión asegura que está haciendo lo correcto, eliminando vicios, derroches y negocios poco claros históricamente realizados con los fondos educativos. Pero no se conoce (porque no lo comunican) cuáles son las pequeñas batallas que los nuevos funcionarios están dando, en caso de que lo estén haciendo. 

La docencia está molesta con muchas de las decisiones que ha ido tomando el nuevo gobierno en el área, y cada tanto exterioriza ese malestar. De esta manera, el kit navideño parece haber sido sólo una excusa para expresarlo.