Jujuy | EDITORIAL

Morales usa una teoría conspirativa para tapar la realidad

Con una fuerte bajada de línea contra el multimedio Canal 2, el gobierno se encargó de replicar en redes sociales un panfleto en el que adjudica las críticas a la gestión a una supuesta extorsión que tendría origen en una deuda publicitaria. Aquí, la respuesta del medio y sus periodistas.

Por norma, los pasquines anónimos no se contestan, sobre todo cuando estos son de un carácter absolutamente difamatorio. Pero en esta oportunidad, Gerardo Morales dejó la impresión de su dígito pulgar derecho.

Durante toda la jornada de ayer, se difundió de manera profusa un libelo que acusaba a este medio de “extorsionar” al Gobierno Provincial para cobrar una supuesta deuda del Estado con esta empresa.

Fue el propio Gerardo Morales el que habló de 224 millones y que insinuó  la palabra “extorsión”. La pregunta en este caso, Sr. Gobernador, es ¿de dónde saca usted esta falacia? ¿Y de qué manera se siente extorsionado?

¿Usted se siente extorsionado cuando le decimos que la venta del Ingenio La Esperanza es una aberración? ¿O cuando le planteamos que su plan de contingencia es para la tribuna? ¿O bien, cuando le contamos a los jujeños que usted le debe millones a los proveedores escolares?

¿También se siente extorsionado cuando señalamos que usted lanzó un Pacto Social Educativo mientras aún le debe salarios a cientos de docentes desde marzo en algunos casos y desde un años atrás en otro?

¿Usted se siente extorsionado cuando le marcamos que no hace las reformas institucionales que requiere la provincia? ¿Qué pasa con la Ley de Coparticipación Municipal? ¿Usted se siente extorsionado cuando le decimos particularmente en este punto que pretende seguir disciplinado intendentes?

¿Usted se siente extorsionado cuando le planteamos que lanza un plan precario de contención de gastos, mientras paralelamente nombra gente en el banco de Desarrollo con sueldos impagables? ¿O cuando mostramos el nepotismo reinante en esta provincia?

¿Usted se siente extorsionado cuando su Ministra de Desarrollo Humano no rinde cuentas como corresponde sobre el destino del dinero para los más pobres?

Sería bueno y saludable que responda a estas preguntas en lugar de intentar callarnos con un panfleto. 

Además debe entender que usted no es el Estado, de manera tal que su famoso “...yo no voy a pagar...” no está dentro de sus facultades. Para eso está la justicia, en todo caso.

Por eso decimos que en primer lugar debe controlar su YO. Y en segundo lugar, hable con la verdad.

Usted le mintió al país hablando de su famoso plan de contingencia en el programa de Jorge Lanata y sin embargo no le escuchamos decir que Jorge Lanata es un extorsionador, ya que lo único que hizo fue mostrar exactamente lo mismo que mostramos nosotros cotidianamente.

Señor Morales, no mienta, no les mienta a sus ministros, no le mienta a los jujeños.

Señor Morales, a usted los jujeños lo eligieron para gobernar y no para mentir o redactar panfletos. Sería necesario que tenga en cuenta que más vale es ser vencido diciendo la verdad que triunfar por la mentira.

Las puertas de este medio, como siempre ha sido su característica, están abiertas para que cada uno diga su verdad.

 

El documento que se escucha más arriba corresponde al propio gobernador de Jujuy, hablándoles a sus funcionarios. Esto fue durante una reunión de gabinete ampliado en Infinito por Descubrir.

Los funcionarios de Gerardo Morales de manera reiterada y sistemática le ponían al primer mandatario las quejas por el trabajo que realizamos en este medio en todas sus plataformas, pero no contentos con eso le pedían que haga algo al respecto.

Una Secretaria de Comunicación absolutamente desorientada y desbordada por la compleja encrucijada en la que está el gobierno, solo atina a convocar a anodinas conferencias, tomando siempre la precaución de no invitar a este medio. Una astucia singular, nunca vista, tan sesuda como ineficaz.

Ante semejante laberinto y los paupérrimos resultados en la gestión, Morales inauguró una etapa neopopulista en la provincia, un  populismo low cost, sin aristas y de una precariedad que deja a los antecesores cuanto menos como gente con buenas intenciones pero sin resultado alguno.

Gerardo Morales habló de 224 millones y habló de extorsión, y algún iluminado esbirro comenzó a difundir por redes en un formato panfletario los dichos del jefe.

Dice que la justicia en Jujuy es independiente. Pues es esa justicia la que en definitiva deberá discernir y dictaminará sobre si este medio extorsiona o es un legítimo acreedor de la administración provincial, aunque vale aclarar que la deuda contraída durante la administración Fellner ni por asomo es la grandilocuente expresada por el Gobernador de turno.

Este neopopulismo que encarna el gobierno radical en la provincia, muy lejos está del cambio anunciado, Morales y sus seguidores siguen con los parámetros de una política vetusta.

El Gobierno tiene mucho olor a rancio, Morales tiene la misma lógica de su amigo Miguel Pichetto cuando en un sincericidio expresó que “...Como no le pagan a nadie, cada uno dice lo que quiere en la televisión argentina...”, en realidad el amigo de Morales estaba pidiendo la intervención del gobierno en los medios para manipular a los periodistas y a la audiencia a través de la pauta, con el único fin de evitar la presión social para el tratamiento de la ley de extinción de dominio.

La estructura neopopulista es tan miope que aún creen que los medios son los que generan los hechos, cuando en realidad, los medios de comunicación son meros transmisores de los sentires y demandas de una población que siente la imperiosa necesidad de hacer que sus pareceres y sensaciones lleguen a los sordos oídos de los gobernantes.

En el mundo de hoy hasta las fake news han sido perfeccionadas al extremo, a punto tal que instalar el mentado concepto de la post verdad se está haciendo cada vez más complejo. 

El ciudadano ha evolucionado mucho más rápido que la dirigencia y es muy capaz de separar la noticia falsa de la buena noticia.

Los trolls del Gobierno de Morales salieron enloquecidos a propalar esta falsedad, y chocaron con la realidad que marca que el buen periodismo es la cura para las noticias falsas.

Fue el propio Shakespeare quien en 1598, en la segunda parte de su obra Enrique IV, ya aconsejaba no matar al mensajero. Inclusive el propio Freud agrega que otro factor determinante para matar al mensajero es la necesidad de combatir el sentimiento de inutilidad ya que al sacrificar al portador de malas noticias todavía se intenta demostrar el poder absoluto.