Iniciando el mes de Julio
Hoy, primer día de Julio nos encuentra casi en la mitad de la travesía del año. La abordamos con el deseo del encuentro de las mini vacaciones que se avecinan, encuentro con los nuestros, con los amigos que llegan o van.
Sabemos que después del 9 de Julio, fecha entrañable a nuestra historia celebratoria de la Independencia de nuestro país, se producirá ese encuentro.
Cierto es que para vivir, para ser caminantes activos, necesitamos del otro, para compartir, para gozar con su compañía, para discutir, para disentir, para crecer en nuestra constante búsqueda, para, finalmente, ser.
Estos momentos de tiempos difíciles que vivimos en el orden social, económico, político, que afectan a todos los demás, requieren el estar con el otro para reforzarnos y trabajar por un mundo mejor.
Y al indagar sobre el significado del nombre Julio, encontramos una curiosidad: en el primitivo calendario romano era el quinto mes del año, se le denominaba Quintilis, o sea mes quinto.
En el 44 a.C., año del asesinato de Julio César, su nombre cambió al de Julio por iniciativa de Marco Antonio, y para honrar su memoria ya que había nacido precisamente en este mes.
Julio proviene de la palabra “iulius”, en honor a Julio César. Julio César fue un líder militar y político romano. (100-44 a. C.)
Los meses de Julio y agosto, son los dos únicos meses cuyos nombres derivan del de una persona. Originariamente estos dos meses del antiguo calendario, Quintilis y Sextilis, tenían cada uno 31 y 30 días, pero al ser renombrados en honor a ambos emperadores hubo que cambiarlos porque desde el punto de vista político se producía un agravio. Uno tenía un día más que el otro. Algo, políticamente, incorrecto.
Se decidió entonces que agosto tuviera 31 días, en vez de los 30 de cuando se llamaba Sextilis. Y había que quitar un día al mes de febrero, que por entonces tenía 29 en los años normales y 30 en los bisiestos. Es decir uno más que en la actualidad.
Como observamos, hasta en la denominación de los meses se infiltraba la política. Pero queremos quedarnos con el optimismo que originan los encuentros de este mes, sobre todo con los que nos propicia la cultura que siempre constituye el soporte del espíritu del hombre.
Entonces, le damos la bienvenida a este mes de Julio y les proponemos a los lectores no perder de vista la esperanza de lograr un camino que trabaje por una realidad más justa, generosa y plena de Libertad y Paz para todos, como lo propicia nuestro 9 de julio.
Susana Quiroga