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Transición complicada hacia el 2015, en una eventual derrota Kirchnerista

En el  penúltimo año de gestión de Cristina Fernández, los gobernadores ya piensan cómo afrontar la “ligadura fiscal” que impondrá el gobierno nacional y el pago de la deuda pública, cuya prórroga vence a fin de año.

En este contexto las economías provinciales se verán fuertemente afectadas, temiéndose una transición complicada, sobre todo para aquellas provincias denominadas “pobres”, donde está incluida Jujuy, que deberá estudiar la manera de afrontar este periodo con el mayor recelo posible.

Los análisis económicos y políticos prevén un escenario difícil, en una posible derrota del kirchnerismo en las elecciones de octubre porque confirmaría el rumbo que va adoptar el gobierno nacional en los dos últimos años de mandato K.

Según las últimas encuestas publicadas en medios nacionales, Massa logra al día de hoy una ventaja de once puntos, sin restarle votos al Frente para la Victoria y no habiendo alcanzado aún su techo electoral y sube nueve puntos respecto al resultado electoral logrado en las PASO. Con este resultado, Cristina no piensa ya en una re-re elección.

Por lo tanto las provincias deberán ir acomodando sus economías para evitar un debacle económico, sobre todas aquellas que tienen una fuerte dependencia nacional, donde nunca hubo un plan de  desarrollo productivo que ayude a sostener economías locales y sin dependencia nacional.

Según el economista Carlos Aramayo, y candidato a diputado provincial por Nueva Izquierda, la provincia piensa gastar el próximo año, 11 mil millones de pesos, pero recibe una coparticipación anual de 6 mil millones  y recauda en materia impositiva 700 millones, apenas el 7% del total. La diferencia la prevé obtener de los fondos “discrecionales” que la Nación manda a las provincias y que en la mayoría de los casos no tiene rendición de cuenta o no entran a la deuda provincial.

Por lo tanto no se entiende en qué contexto o escenario está trazando el gobernador Fellner la economía de los jujeños, porque no hay austeridad en los gastos, tampoco hay recaudación impositiva, no se prevén nuevas leyes que ayuden a aumentar la recaudación provincial y se sigue apelando a la ayuda nacional para solventar el estado.

“No tener plan significa no querer cambiar la realidad social de la provincia” decía Carlos Aramayo en diálogo con Radio 2, donde hizo un pormenorizado análisis de la economía provincial. “Esa es la razón por la que tenemos 55 mil asalariados en el sector privado; 65 mil trabajadores en el sector público y 120 mil desocupados.

Según el presupuesto 2014, habrá brusca desaceleración en el flujo de los recursos discrecionales para las provincias, por lo tanto los gobernadores deberán controlar estos fondos y controlar los presupuestos provinciales para evitar caer en un déficit fiscal.

Del año pasado al actual la nación había aumentado un 45,4% los recursos destinados a las provincias,  pero para el próximo año ese aumento solo se traducirá en  10,5%. Esta baja, se traducirá directamente en la reducción de obras públicas y en el reparto de los fondos nacionales, por lo tanto Fellner no podrá gastar más allá del 10% de aumento que tendrá en la coparticipación.

La enorme deuda que tienen las provincias con el estado nacional, calculada en unos 65 mil millones de pesos, también afectará, en menor medida, a la provincia de Jujuy, que deberá afrontar pagos por 300 millones, tres veces más que la deuda que mantiene la vecina provincia de Salta.

En diciembre próximo vencerá el período de gracia otorgado en el Programa Federal de Desendeudamiento de las provincias que se instrumentó en 2010 y esto obligará a los mandatarios provinciales, a recurrir a la nación por más fondos, según se estima.

La provincia de Jujuy, pasa por una difícil situación, precisamente por no tener un programa de desarrollo productivo, planteado a corto, mediano o largo plazo.


Según Aramayo, el proyecto que tienen desde Nueva izquierda apuesta a combatir a aquellos sectores neoliberales que se confabularon en la década del 90 para vender el país y destruir las economías regionales, y que siguen vigentes al día de hoy a pesar de que el Gobernador Fellner dice todo lo contrario.
 
Por ejemplo, “la provincia deposita todo lo que recauda de coparticipación de coparticipación Federal y de la Dirección de Rentas en las arcas o tesoro del Banco Macro. Por ese solo hecho cobra cifras millonarias de comisión. Con ese recurso cualquier banco que se inicie, va a tener superávit millonario.  “Una provincia que va a gastar este año solamente  en presupuesto provincial 11 mil millones de pesos tiene que tener un plan para tener 100 millones de pesos de arranque para capitalizar un banco. Un banco funciona según normas  del Banco Central con un mínimo de 3 millones de pesos y si yo tengo para gastar 11 mil millones de pesos y no lo hacen porque quieren mantener el negocio con el Banco Macro” sostuvo.

Aclaró en ese contexto, que “los llamados anti neoliberales, resulta que mantienen el esquema de los neoliberales de la década del 90. O en todo caso han vuelto atrás con la expropiación que hicieron de Acero Zapla, o han vuelto atrás con la Dirección Energía, sigue Ejesa, volvieron atrás con el banco provincia, el tema del gas, una cantidad de cosas que tienen que ver con la llamada década neoliberal y esta   vendría ser una década diferente donde todo sigue igual”.

Según Aramayo, de ingresar a la legislatura se va a promover el debate para recrear este “Banco Provincial de Fomento y Producción” que tendrá que ser administrado por los propios trabajadores estatales, que son los que tienen la plata allí, los empleados del Banco y los empresarios medianos y pequeños, productores agropecuarios.
 
El festival de recursos termina cuando el ciudadano se imagina una provincia sin un plan de gestión nacional. “Es muy probable que se termine los recursos, que se ha tenido durante 10 años, un gobierno en Buenos Aires, amigo que hizo de Jujuy una de la provincia de mayor destino de ciertos recursos que venían a la obra pública que no era imprescindibles. Si yo tenía una relación tan estrecha  con un gobierno nacional, podría haberse puesto prioridades en relación al problema de crecimiento de la producción. No tener plan significa no querer cambiar la realidad social de la provincia” apuntó Aramayo.

Para el economista, “hacer un plan significa, decir cuáles son los recursos naturales que tengo, primero; segundo cual es el financiamiento que necesito vía un banco nuevo, no uno que está prendido con quienes tienen coronista en el poder, porque el sector financiero en la Argentina ha multiplicado sus utilidades por 7 durante la época Kirchnerista porque le cobra a cualquier vecino cuando va a sacar un crédito por necesidades de subsistencia entre el 50 y el 60% anual, cuando en el mundo se está pagando el 2% anual. Este es el paraíso del capital financiero que está vigente porque hay un gobierno que se lo permite” recalcó.



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