Semana clave para La Esperanza: se cerraría la venta
El ingenio azucarero de San Pedro podría terminar su crisis crónica esta semana: según el gobierno, el grupo inversor colombiano Omega habría mejorado su oferta, presentando garantías y un proyecto de inversión “serio”, diferente a los arrendamientos temporales.
17 años consecutivos de quiebra y diferentes formas de administración sospechadas de corrupción, hicieron del ingenio azucarero La Esperanza una mochila pesada para el estado provincial, que además de abrir un agujero fiscal de 500 millones de pesos al año, representa un problema político para los gobiernos, tanto durante los años de poder de Eduardo Fellner como para la actual administración encabezada por Gerardo Morales.
Esa etapa podría cerrarse esta semana. Según deslizó el gobernador Gerardo Morales durante su último encuentro con la prensa, el grupo Omega, de capitales colombianos, reapareció con fuerza en las negociaciones para concretar la compra del ingenio, con un proyecto que, ahora sí, el gobierno de la provincia considera serio.
Hace poco más de un mes, había sido el propio Morales quien llegó a dar públicamente por caída la transacción con los colombianos, dada la liviandad de la oferta que habían puesto en la mesa de negociación.
Si bien no se conocieron detalles oficialmente, en el gobierno aseguraban que la propuesta de Omega era muy similar a los arrendamientos que caracterizaron la última etapa del gobierno de Fellner, donde empresas importantes – como Roggio – hicieron una suerte de alquiler del ingenio, invirtiendo lo mínimo e indispensable para realizar la zafra – proceso de producción de azúcar – deteriorando las instalaciones y abandonando la empresa luego de haberse apropiado de las ganancias por la venta del producto.
“Encima después se van y te hacen un juicio”, indicó el gobernador.
Ante el rechazo de tal situación, los colombianos se habrían retirado para retomar la negociación con una oferta mejor. La misma, según el gobierno, responde a exigencias mínimas: presentar una garantía de inversión y un proyecto de largo plazo.
Esto es, demostrar que tendrán el respaldo financiero para hacerse cargo de la fábrica sampedreña por varios años, en un proyecto a largo plazo, que implique la diversificación de los productos, no sólo basándose en la explotación de la caña de azúcar.
“En estas condiciones sí, es probable que cerremos la venta”, adelantó Morales.
El gobierno corre con el tiempo en contra, ya que un nuevo año implicaría más financiamiento desde el gobierno nacional, algo que el fisco no resistiría.
Además, el gobierno nacional, uno de los principales acreedores de la empresa quebrada, puesto que es quien sostuvo su funcionamiento durante la gran mayoría de los años en que el ingenio permaneció en banca rota, aceptó “condonar” diferentes deudas. Entre ellas, las que tienen origen en la energía, que La Esperanza utilizó y nunca abonó. El monto es millonario.
El ingenio La Esperanza decretó su quiebra a fines de los años noventa, en un proceso que fue gestándose a través de años en los que la empresa fue vaciada.
Por su importancia social, debido a la cantidad de trabajadores que viven de la empresa – más de mil – el gobierno se hizo cargo a través de distintas formas de administración, de sostener su funcionamiento.
Morales, desde su llegada al poder, aunque también desde su época de senador, propone devolver la empresa al sector privado, con una salida ayudada por el estado.
El desafío principal es reducir la planta de personal para abaratar los costos para el inversor.
Allí aparece el estado para dar contención a quienes queden afuera.
Ese plan está en marcha y podría definirse en las próximas horas, si el grupo de inversión de origen colombiano, finalmente, decide hacer el desembolso y quedarse con el Ingenio.

