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Se vence la cláusula Rufo y la economía Argentina alivia tensiones

Argentina ya no tiene necesidad de preocuparse por negociar con los fondos buitres. La Cláusula Rufo, vence el último día del 2014 y ocurre que desde entonces el país, puede sentarse a negociar con los holdouts sin temor a nuevos reclamos.

Esta situación, trae un gran alivio para la economía argentina, porque en este vencimiento se incluye los pliegos de la renegociación que llevó adelante la Argentina con los acreedores de la deuda defaulteada en 2001 para atraerlos y volver más atractiva la reestructuración.

Desde el Palacio de Hacienda, ya adelantaron que no habrá negociación inmediata, pero que la oferta que les hará no diferirá demasiado de la que les hizo a los bonistas que ingresaron en el canje de deuda de 2010.

Al vencerse la cláusula conocida como RUFO (Rights Upon Future Offers), el gobierno nacional podrá estudiar una estrategia, para cerrar un acuerdo con los capitales especulativos.

Por lo tanto, después de su caída, el país tendrá mayor libertad para establecer condiciones a los acreedores litigantes, porque ya no corre el riesgo de que los bonistas reestructurados exijan más dinero en el caso de que Argentina acuerde con los fondos buitre.

El kirchnerismo, sabe que no tiene sentido apurar la negociación porque la situación internacional no ofrece garantías necesarias para que la Argentina pueda emitir nueva deuda en los mercados.
Consecuentemente, tampoco buscará acelerar la negociación, porque la cláusula obliga a ofrecerles a todos los bonistas las eventuales mejoras que pudiera otorgarles a los buitres.

Según especialistas en economía, Argentina en este nuevo año que se inicia, el 2015 podría ser el año en que se abandone definitivamente el default declarado a fines de diciembre de 2001.

El único temor que tiene el gobierno nacional, es que "detrás de los fondos que ganaron el juicio por US$ 1600 millones vengan los llamados me too (con juicio, pero sin sentencia firme) y hasta los bonistas que ingresaron en los canjes.

Los fondos buitre, están buscando un beneficio exorbitante del 1.600 por ciento, lo que no sólo es injusto sino también pone en riesgo cualquier reestructuración de deuda.

La cláusula RUFO, que en los canjes de 2005 y 2010 fue una de las soluciones que ideo el país para que los tenedores de deuda aceptaron ingresar a la reestructuración, terminó siendo una problema que llevó a la Argentina a un “default ténico” desde que el juez de Nueva York Thomas Griesa falló a favor de los fondos especulativos y la Corte Suprema de los EEUU no aceptó tomar el caso de Argentina.

Según el diario Tiempo Argentino, "buena parte de ese resultado desfavorable para la economía no depende de los buitres, ya que destacó Holand, "pagándoles tendríamos un decrecimiento del 0,5 o el 1 por ciento. Quizás el costo político de arreglar es más grande que el económico por no hacerlo. El gobierno podría decir 'sostengo mi pensamiento y me retiro como un defensor de los intereses nacionales', y sería cierto".

Los fondos buitre parecen no estar dispuestos a relegar parte de los U$S1.650 millones por capital e intereses que le reclaman al país y pretenden que el Gobierno cumpla el fallo de los tribunales a los que se sometió.