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Raúl Llobeta: “Las ferias generan más empleo que la minería”

El economista Raúl Llobeta abrió el debate en cuanto a la política económica del Gobierno provincial, destacando que “no alcanza con que las empresas generen riqueza; es necesario forjar trabajo”.

La realidad muestra un fuerte contraste entre dos sectores muy distantes de la economía provincial. Por un lado está la popular feria de Alto Comedero que existe y crece desde hace años, ayudada por un Gobierno provincial que no se anima a regularla y encuadrarla en la legislación vigente, porque es consciente de que tampoco ha generado alternativas para los miles de trabajadores que sobreviven gracias a ella.

El otro sector es la minería, que,  impulsado desde las más altas esferas del poder, es el rostro de la política económica en los últimos meses del gobierno de Eduardo Fellner.

Con números concretos,  Lloveta dejó en evidencia que aquello que se anuncia como el puntal del desarrollo provincial, solo produce la mitad de fuentes laborales en comparación con las ferias y no hay signos evidentes de que eso se modifique en el mediano plazo.  “Sé que me va a traer problemas esto que voy a decir”, previno Lloveta al señalar que “la feria tiene 1.200 puestos, con 4 personas trabajando en cada uno; allí hay alrededor de 5.000 personas, mientras toda la minería de Jujuy da 2.700 puestos de trabajo”.

De esta manera, el profesional que es además docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy, invitó a repensar los objetivos de la provincia para el desarrollo. “Hay que pensar qué actividad económica se va a estimular, que genere empleo y no que sólo genere riquezas, porque si encima esa riqueza se la llevan, es peor”, aseguró.

Asimismo, dio un panorama de la estructura económica local. “Jujuy tiene una trampa económica terrible. Fue construida en la década del ´50 en base a estos pilares: tabaco, azúcar, minería, un poco de acero y Estado. En esa época todas estas actividades daban muchísimo trabajo. Venía gente de afuera a trabajar acá”, indicó.

Sin embargo, esa base se modificó con el tiempo. “El problema es que el gobierno actual mantiene y la promueve en la actualidad, pero el azúcar ya no da trabajo porque ya no se cosecha a mano, pasó Ledesma de 13 mil zafreros a 3 mil empleados; la minería tampoco da trabajo, ni el acero, el tabaco está al máximo”, sostuvo.

“La conclusión es clara: a los 10 mil jóvenes nuevos cada año que quieren vivir de algo, los metemos en el Estado”, afirmó finalmente el economista. 

“La pobreza no sólo es no tener plata, es tener un corazón mendigo y una cabeza que no piensa, que no cuestiona” reflexionó el economista y también antropólogo autor del libro “Pobreza y desarrollo”, en donde plantea la paradoja de la existencia de pobreza en un mundo que produce riqueza como nunca en la historia.

“Después de haber leído muchos libros, sigo rescatando la definición de un líder guaraní. Era principios del 2000 y se discutía si las comunidades debían recibir el dinero de los subsidios. Las mujeres decían que sí, que la necesitaban. Se paró uno de los caciques y dijo: Subsidio, bueno acá (estómago), malo acá (corazón) y malo acá (cerebro) Sigo buscando una definición mejor y no la encuentro”.  Se tiende a una población cautiva del estómago, que no desarrolla capacidad crítica para entender su entorno.

Recalcó que “si uno enfoca políticamente solo la pobreza buscando llenar el estómago, se tiende a una población cautiva del estómago, que no desarrolla su dignidad, su capacidad crítica”.

Para Llobeta “hay países que invierten en educación, en formar a las personas con dignidad, con un buen entorno afectivo para no ser rechazados por la sociedad, y también que tengan casa, salud y alimentación”.

Citó a Uruguay como un ejemplo de ello. “El Gobierno muchas veces parece mirar más el pasado que el presente. Nuestro mayor producto es la soja y el trigo. Esa cantidad de comida generó una riqueza extraordinaria. El Gobierno dice que la producen terratenientes. Hay situaciones en que la ayuda es fundamental. Un niño, una persona con discapacidades diferentes, un anciano. Ese es el piso en un país que creció un 9% durante 10 años, donde no puede haber pobreza”.

Sostuvo además que el problema es que ese plan social, que debería ser un piso para crecer, se transformó en un techo. “Un joven que debería decir uso al Estado para crecer, no utiliza el plan como piso para crecer de ahí en adelante. Se quedó ahí por la forma en que se trabaja el subsidio”.

Otro problema es la falta de crédito, insistió. “Creo que hay una mezcla de voluntades, tanto de achicar la brecha de la pobreza como de mantenerla con fines electorales. Hay gente que ha crecido en la política sabiendo que la única forma de ganar es pagar el voto con un plan usando la miseria o con una cantidad cierta de plata o un cargo alto. Desde mi perspectiva como economista, tenemos gente que gana muy bien y gente que gana muy poco, ambos extorsionados electoralmente, ya sea por votar, por no firmar, dejar pasar, no controlar. Al no haber alternativas económicas por fuera del Estado, los jujeños y jujeñas tenemos que aguantarnos cualquier cosa porque no hay opción. La opción es migrar, o ver colas de gente en el municipio”.