Monti apura la aprobación de su resistido plan de ajuste
Con el país al borde de la recesión, los críticos de Mario Monti no dan señales de querer ceder, pese a enfrentar lo que muchos consideran el peor escenario posible: un default de la deuda soberana de 1,9 billones de euros que podría provocar un colapso de la Eurozona y sumir al mundo en una nueva recesión.
Monti, un economista y profesor universitario que llegó al poder al frente de un gobierno no electo y carente de políticos virtualmente impuesto por los mercados, prometió ayer superar las objeciones a su programa de recortes de gastos manteniendo su rumbo con determinación.
El plan prevé ahorros por 24.000 millones de euros, incluyendo una reforma de las jubilaciones y la recuperación de un impuesto inmobiliario, aunque contemplando excepciones para las personas de menores recursos.
Los críticos alegan que contiene sobre todo recortes y muy pocos incentivos para impulsar el crecimiento económico.
"La resistencia no es una novedad cuando uno quiere desplegar las fuerzas de la liberalización y la competencia. Esta es una resistencia que a menudo no se derrota con el primer golpe, sino con tenacidad", dijo Monti.
El paquete de ajuste ya fue aprobado por Monti por decreto, pero el Parlamento igual debe ratificarlo.
Para asegurarse que esto suceda, el gobierno de tecnócratas decidió vincularlo a una moción de confianza cuando la medida llegue a la Cámara de Diputados, en la jornada de hoy.
El texto pasará luego al Senado, que se espera lo vote el domingo, dijo el ministro italiano de Relaciones con el Parlamento, Piero Giarda.
Al atar su plan a una moción de confianza, un rechazo parlamentario implicará la caída de su gobierno.
Con esta estrategia, el ex comisario europeo, de 68 años, pretende acelerar la aprobación y la implementación de las medidas.
Su predecesor Silvio Berlusconi utilizó en numerosas ocasiones esa vía para recortar debates en el Parlamento y garantizar el apoyo mayoritario a sus propuestas.
Además, vincular el paquete a una moción de confianza hace que los partidos no puedan introducir enmiendas al texto aprobado por las comisiones, después de que el Ejecutivo haya modificado varias medidas que se encontraban en el texto original aprobado por el gabinete el domingo 27 de noviembre.
Pese a una amplia oposición al paquete de medidas, exigido porla Unión Europeay el Banco Central Europeo (BCE), se espera que el plan sea aprobado, porque cuenta con el aval -aunque con reservas- de la mayoría de los partidos y porque otra alternativa es directamente impensable.
El anuncio ante el Parlamento desató el caos por segunda vez en la cámara, un día después de que el premier fuera increpado por legisladores opuestos al ajuste.
El presidente de la cámara baja, Gianfranco Fini, tuvo que expulsar a dos legisladores de la separatista y xenófoba Liga Norte, que sostuvieron pancartas en las que se leía "vergüenza".
En tanto, los costos de endeudamiento de Italia volvieron a subir hoy en la última subasta de deuda del año, de tal forma que el país debió pagar intereses del 6,47% para conseguir que inversores le presten 3.000 millones de euros a cinco años.
El mal desempeño de Italia en los mercados no sólo se explica por la situación del país, sino además por el efecto que tuvo sobre la tercera economía dela Eurozonael fracaso de la cumbre anticrisis dela UEde la semana pasada en Bruselas, según el veredicto de los mercados.
Además, el ministro de Desarrollo Económico, Corrado Passera, aseguró ayer que, técnicamente, Italia se encuentra ya en recesión.
"Podemos verlo si observamos las cifras", dijo refiriéndose a los últimos datos coyunturales presentados por la asociación industrial Confindustria.
Según esas cifras, la economía italiana se contrajo en el tercer trimestre y las previsiones apuntan a nuevas caídas en el cuarto y en el primero de 2012, cuando alcanzaría su punto más bajo.
Un país se considera en recesión cuando registra dos trimestres seguidos de crecimiento negativo.
La recesión sería la quinta desde 1980, según la asociación de la industria italiana. "La situación es incluso peor de lo esperado", comentó hoy el ministro.
El lunes, los tres mayores sindicatos de Italia comenzaron una semana de huelgas y protestas nacionales contra el ajuste de Monti, con paros de empleados portuarios, viales y transportistas y de trabajadores de plantas de la automotriz Fiat y hasta del teatro de óperaLa Scalade Milán.
Además, el transporte público inició anoche un paro que se extenderá durante toda la jornada de hoy, cuando se esperan los mayores trastornos por la medida.
Fuente: Télam