La Supercard no desplazaría a las tarjetas de los bancos
Los supermercadistas acordaron esta semana la creación de Supercard, una tarjeta de crédito que será emitida por las principales cadenas de supermercados del país, que esperan implementar en el menor tiempo posible.
Luego de una reunión con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), Juan Vasco Martínez, explicó que los supermercados implementarán la Supercard a partir de la creación de un fideicomiso con fondos aportados por las compañías de seguros.
Moreno cerró con la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) los detalles del nuevo plástico que se podría usar para las compras en los supermercados desde el 1 de abril.
Las propias cadenas emitirán este nuevo plástico, que permitirá compras de hasta $3.000 y un interés del 22% para financiamiento.
Respecto de esta iniciativa del Gobierno nacional, el contador y ex ministro de economía de la provincia de Jujuy, Juan Ljungberg, explicó a Radio 2 que “la información disponible hasta el momento sobre el tema primero ha sido un tanto contradictoria sobre los alcances y posibilidades. Por lo que hasta ahora se sabe, esta nueva tarjeta no va a desplazar a las tarjetas existentes como primeramente se había mencionado. Este es el gran punto de diferencia que hace que uno pueda tener una primera opinión a favor o en contra porque si esta tarjeta reemplazaba a todas las anteriores, no me parece una buena decisión porque esto sería introducir un elemento monopólico en reemplazo de una situación de competencia, donde existen muchas tarjetas en el mercado y los consumidores podemos optar por su uso según nuestra propia conveniencia”.
“Si las tarjetas hubiesen sido reemplazadas por una única, se acabaría esta posibilidad y en ningún caso los monopolios son buenos. Lo que se produciría ahora es el agregado de una nueva tarjeta que competiría con las anteriores, lo cual no me parece malo, sino al contrario, me parece bien porque introduce un nuevo elemento de competencia, y la competencia siempre favorece al consumidor”, dijo.
Además, Ljungberg indicó que “probablemente esto ayudaría a que los supermercados se comprometan con el Gobierno a mantener los precios actuales sin aumento, haciendo más real el congelamiento de precios por los próximos dos meses. Este podría ser el beneficio que podrían tener los consumidores. Esto se realizaría a través de descuentos que ofrecería a los consumidores el uso de esta tarjeta y que las otras no podrían ofrecer al tener un costo mayor”.
“En definitiva, estamos en presencia de esto que tratan de meter una cuña entre el conjunto de grandes cadenas de supermercados y los bancos, que son los que hoy administran el grueso de las otras tarjetas. Esto constituye un negocio de muchos millones de pesos. El secreto está en cómo se va a financiar el uso de esta tarjeta para los otros mercados. Allí es donde interviene el Estado, poniendo u obligando a poner dinero a las entidades aseguradoras a que un porcentaje de sus reservas técnicas deban invertirse en el país y en actividades productivas”, sostuvo.
Ljungberg también puntualizó que “esto lo harían a través de la creación de un fideicomiso que sería el que las entidades supermercadistas aprovecharían para hacer efectivo los cupones de venta de esta tarjeta que se descontarían en forma más barata. Ahí la competencia es con los bancos porque pareciera ser que esto obligaría a que los bancos rebajen las comisiones que les cobran a los supermercados”.
“Los bancos todavía no han reaccionado como esperaban desde el Gobierno que lo hagan, creo que han tomado una situación expectante y ahí es donde observamos una pulseada entre los bancos, los supermercados y el Gobierno para ver quién se queda o le quita un pedazo importante de este negocio”.
“Aquí los consumidores son convidados de piedra, lo que está en discusión es una cuestión por detrás que eventualmente puede reflejarse en el aumento o no de precios para los consumidores, pero el negocio pasa por otro lado”, subrayó.
• La Supercard será emitida por los supermercados. El interesado debe dirigirse a las sucursales con un DNI, la factura de un servicio a su nombre y recibos de sueldo para comprobar los ingresos, los mismos requisitos que piden las actuales tarjetas de los supermercados. Se deberá firmar un contrato de adhesión.
• La tarjeta permitirá compras de hasta $3.000 y contará con una tasa del 1%, inferior al 3% que las tarjetas tradicionales cobraban a los supermercados.
• Se podrán realizar compras en cuotas. "Hoy por hoy al pagar el mínimo de las tarjetas tiene un interés de hasta 62% para los usuarios. Hoy, con la Supercard, será de 22 por ciento. Esto es dinero que vuelve a los consumidores", declaró la subsecretaria de Defensa al Consumidor, María Lucila "Pimpi" Colombo.
• Por el momento, la Supercard convivirá con las otras tarjetas que emiten los supermercados y con las de crédito y débito de los bancos.