La industria del alimento pide menor burocracia y equidad fiscal
El pedido se hizo en el marco de un seminario sobre economías regionales que se lleva a cabo en la capital jujeña organizado por la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal).
“La etapa que viene en la Argentina para conciliar este fortalecimiento del estado con inversiones privadas genuinas con desarrollo y crecimiento requiere reformas de segunda generación complementaria para tener una Argentina competitiva, desburocratizada y con equidad fiscal desde la visión del estado”, dijo el presidente de la Copal, Daniel Funes de Rioja, durante el acto de apertura del encuentro, en el que participó el gobernador Gerardo Morales.
Del encuentro -realizado en el hotel Altos de la Viña de San Salvador de Jujuy- tomaron parte representantes de la Federación del Citrus, de la Federación Olivícola Argentina, el Centro Azucarero Argentino, la Cámara de Legumbres de la Argentina y de la Cámara de la Industria de Productos Alimenticios, además de funcionarios de las áreas de Producción de las provincias de Catamarca, Salta, Santiago del Estero, Tucumán y Jujuy.
“Estado y sector privado deben conjugar esfuerzos cuando de competitividad se habla, de competitividad económica y social”, señaló Funes de Rioja.
El titular de la Copal trazó un cuadro difícil de la economía del sector de los alimentos al señalar que “hemos llegado en el año 2011 a exportar 30 mil millones de dólares en alimentos con valor agregado y hoy para acá estamos en 25 mil millones de dólares, es una declinación que no nos satisface”.
Aludió a que esa “brecha” es consecuencia por “haber permitido erróneas políticas de estado, lo que ha generado la decadencia de las economías regionales y estamos aquí porque creemos profundamente en el rol que tienen que cumplir esas economías regionales”.
De todos modos, confió en que “podemos en pocos años duplicar las exportaciones si se dan las condiciones, la infraestructura y las medidas adecuadas”.
La Copal nació hace 40 años “para fortalecer y promover lo que consideramos es la más federal de las industrias argentinas, la industria de alimentos y bebidas, el agregar valor a nuestra producción nacional”, lo que representa “unos 500 mil empleos directos y un millón 300 mil con los indirectos”, resaltó Funes de Rioja.
Por su parte, el gobernador Morales consideró que “tenemos que cerrar una fuerte alianza pública privada que busque el crecimiento y desarrollo de la economía” en el marco de “las decisiones concretas que está tomando el gobierno nacional”, y en donde, aseguró, “hay una gran convicción para poner a nuestra economía de pie”.
Valoró la propuesta de generar mesas de diálogo a través de la Copal, ya que “la industrialización de productos alimenticios también tiene que tener una respuesta hacia las actitudes que tiene un gobierno que se va a profundizar en términos del desarrollo de las regiones y en términos del desarrollo industrial argentino”.
A su turno, Eduardo Baires, de la Cámara de Industriales de Productos Alimenticios, trazó un panorama sobre el sector de conservas, dulces y mermeladas en el NOA, industria que está compuesta casi exclusivamente por pymes y se orienta al mercado interno, y afirmó: “Si bien ha crecido con la incorporación de tecnología” en los últimos años, necesita ser más “sustentable y tener la posibilidad de generar valor agregado”, entre otros.
En torno a la problemáticas que enfrenta el sector, explicó, por ejemplo "el costo de traslado en camión desde una planta en el NOA a Buenos Aires es de 1250 dólares", y para “una cadena de supermercado traer un contenedor desde el puerto de Nápoles a Buenos Aires el costo es de alrededor de 370 dólares” lo cual indica que “está mucho más cerca económicamente hablando Italia que Santiago del Estero”.
En cuanto a lo fiscal, afirmó que existe “un sistema tributario que además de ejercer una presión impositiva agobiante, ejerce sobre las pequeñas empresas del sector una enorme presión administrativa que nos exige tener más contadores y empleados de puestos, que ingenieros y mecánicos”.
“Y para acceder a repuestos para maquinarias, pagamos entre un 14% y un 28% de derecho de importación, mientras que nuestros clientes importan productos de otros países con cero derechos de importación”, apuntó Baires.
Por último, sostuvo que "las deficiencias en infraestructura y en servicios, con corte de gas en invierno y del suministro eléctrico en verano, originan más y más costos”.
Fernando Medina, economista regional, expuso sobre la estado actual de las economías regionales orientado hacia el NOA, y aseveró que "durante el primer trimestre del 2016 con respecto al último trimestre del año pasado la actividad cayó un 25%, y es la caída más importante de los últimos años, registrándose en el año 2015 una caída del 8%.
En relación al mercado laboral, sostuvo que en “el primer trimestre del 2016 se ve una caída en la cantidad de personas tomadas promedio del 0.6 %, indicador que toma variaciones según distintas encuestas que llegan a hablar de un 1.3%, pero que no esta tan alto porque muchos hablaban de que alcanzaría más del 3%”.
Por otro lado, reveló que para entender la actualidad del sector es necesario analizar la situación coyuntural a nivel internacional ya que “estamos en un contexto mundial de bajo crecimiento que provoca una meseta de precios”, que no van a acorde a la actualidad del país.
Finalmente, concluyó en que algunas de las "medidas urgentes" que deben tomarse en beneficio del sector "tiene que ver no solo con diversificar el mercado, sino con mejorar la competitividad trabajando en dos ejes, que son recursos humanos calificados y soluciones en cuestiones de infraestructura, lo cual se daría en parte a través del Plan Belgrano".