Juan Ljunberg: "El blanqueo de capitales, termina siendo un premio a los evasores”
El ex ministro de economía Juan Gilberto Ljunberg, hizo un análisis de los dos proyectos de ley que se tratarían en el Congreso y que permitirían incorporar al sistema financiero legal una masa importante de dólares dispersos en el mercado negro.
En referencia a los proyectos de implementar el bono de desarrollo energético y el proyecto de blanqueo de capitales, el ex titular de la cartera de Economía de la provincia, sostuvo que en diálogo con Radio 2 que “Son dos proyectos controvertidos”.
“En primer lugar hay que separarlos, porque por un lado está el bono para el desarrollo, que según se dice estará orientado a financiar el sector energético, especialmente YPF. Este es un bono que está ofreciendo una tasa en dólares del 4% anual, esto es tres o cuatro veces más del que ofrece el sistema financiero local a los tenedores de dólares para depósitos en el sistema financiero. Aquí hay que tener en cuenta que “rendimiento o rentabilidad y riesgos” son dos conceptos siameses en economía y finanzas. Van juntos inseparablemente, significa que cuando uno aumenta el otro aumenta y si uno baja el otro baja. Esto quiere decir que si se está ofreciendo una rentabilidad 3 ó 4 veces superior a lo que ofrece el mercado hoy, significa también que tiene un riesgo igual. Sin embargo este bono es el menos controvertido de los dos proyectos”, afirmó.
En cuando a la otra alternativa del gobierno para captar dólares, un certificado de depósitos en dólares en el banco Central, consideró que quizás sea un poco más controvertido, ya que lo que entra en juego fundamentalmente es la confianza de los ahorristas en su reintegro.
“Todavía están demasiado fresco los acontecimientos de una década atrás, cuando en el 2002 se dijo que todos aquellos que habían depositado en dólares cobrarían en dólares y no fue así. Por lo tanto se abre el interrogante, bastante lógico en la gente. Si yo deposito mis dólares, me dan mi certificado de depósito, que según se manifiesta va a tener liquidez, puede ser canjeado rápida e inmediatamente y este está destinado a inversiones al sector de la construcción o al inmobiliario; al tenedor de esos bonos, los bancos lo van a devolver en billetes de dólares. Digo que llama la atención, si la gente deposita hoy y le dan un papel y mañana puede sacarlos, ¿cuál es el sentido de esto?”.
Ahondando en detalles, Juan Ljunberg sostuvo que “el único sentido que se explica es el origen de ambos proyectos que son bonos o instrumentos por los cuales únicamente se puede acceder a dinero en negro, dinero fruto de la evasión impositiva, no declarada y que estén a su vez nominados en moneda extranjera. Esto lamentablemente es una historia que se repite cada tanto en la argentina en los últimos 60 años, que es los blanqueos de capitales, que termina siendo un premio a los evasores, porque aquí frente a este instrumento, no va a poder ser adquirido por aquellas personas que tengan dólares legalmente declarados, que pueden estar en un banco o en el escritorio de la casa, pero que están declarados impositivamente”.
Esta situación, según el especialista va en detrimento de los verdaderos ahorristas. “Entonces esas personas no van a poder comprar el bono de YPF para obtener un rendimiento 3 o 4 veces superior, simplemente porque son legales. Parece una contradicción porque quienes cumplieron con las leyes y sus impuestos no van a poder acceder a un beneficio bastante importante en cuanto a la rentabilidad. Al que si van a poder acceder quienes tienen su dinero al margen de la ley”.
Consultado sobre si esta iniciativa corregiría la brecha entre las cotizaciones del dólar, consideró que el propósito es captar todo ese dinero del sistema para fortalecer las reservas. “Esto va a depender en la confianza que genere en los operadores económicos este nuevo instrumento. Por lo tanto, según se dice, las estimaciones son captar entre 4 y 6 mil millones de dólares, que parece una cifra importante. Por un lado sería el 10 % de las reservas actuales y por otro lado parece muy pequeña si la comparamos con las estimaciones que hay de cuánto es el dinero que está fuera del sistema en dólares de la Argentina en su historia. Se estima entre los 200 mil y 400 mil millones de dólares y estaríamos hablando del 1 o el 2% de esa cifra que sí aparece pequeña”.
Sobre los beneficios que podían generar al gobierno central, dijo que el éxito de esta jugada del gobierno, va a depender de la confianza que genere en la gente. El ex ministro consideró que la medida hubiera sido mucha más exitosa en cuanto a captar volumen de ese dinero, en época de mayor tranquilidad cambiaria. “Si esto se hubiera hecho en el 2007, seguramente habría sido más exitosa en cuanto a volumen de recaudación. También hay que reconocer que los gobiernos toman en situaciones críticas y no son las más apropiadas para tomarlas”, explicó.
Ljunberg aclaró que este no es un cambio de rumbo en la política económica argentina o un manotazo de ahogado en la economía argentina. “Cambio de rumbo no significa, simplemente otra alternativa que el gobierno está imaginando para captar esta masa de dólares y poder tener una mayor oferta en blanco de dólares. Las expresiones si son manotazos de ahogado, son periodísticas, o políticas pero desde el punto de vista que haya un impacto en la población. Es una muestra más de entender la creatividad que mostró el gobierno siempre en cuanto a toma de decisiones un poco inesperadas. No absolutamente innovadoras, porque blanqueo de capital hubo varias; lo que sí es que quizás no se esperaban. Hay que ver si el resultado de la convocatoria que hay en tres meses para aparezcan a la luz esto fondos en negros, si realmente es exitosa o no. Si lo fuese, se fortalecerían en un 10 ó 15% las reservas y si no será un intento que no funcionó y quizás el gobierno tenga que imaginar nuevos mecanismos”.
En cuanto a la seguridad que tendrá el que se acoja a estos beneficios, afirmó que “El proyecto prevé que no va haber persecución fiscal hacia atrás, lo único que se exige que se declare en el impuesto de las ganancias del 2012 que vence en los próximos días y seguramente hay una especie de tapón fiscal para indagar hacia atrás, este blanqueo es mucho más beneficioso que el del 2005, en donde se podía Exteriorizar estas manifestaciones de aquellas que no estaban, pero había que pagar los impuestos de los últimos cinco años. En este caso habría un tapón fiscal muy fuerte, donde únicamente Se estaría pagando el impuesto de los nuevos bienes declarados correspondiente al último ejercicio fiscal 2012. Esto conlleva también la eliminación de la persecución penal a través de la ley penal cambiaria. Sino no tendría sentido si esto no está incorporado allí si nadie exteriorizaría los dólares que tiene en negro”.
En cuanto a la seguridad que tendrá el que se acoja a estos beneficios, explicó que el proyecto prevé que no habrá persecución fiscal hacia atrás. “Lo único que se exige es que se declare en el impuesto de las ganancias del 2012 que vence en los próximos días y seguramente hay una especie de tapón fiscal para indagar hacia atrás. Este blanqueo es mucho más beneficioso que el del 2005, en donde se podían exteriorizar estas manifestaciones de aquellas que no estaban, pero había que pagar los impuestos de los últimos cinco años. En este caso habría un tapón fiscal muy fuerte, en donde únicamente se estaría pagando el impuesto de los nuevos bienes declarados correspondientes al último ejercicio fiscal 2012. Esto conlleva también la eliminación de la persecución penal a través de la ley penal cambiaria. Sino, no tendría sentido. Si esto no está incorporado, nadie exteriorizaría los dólares que tiene en negro”.

