Exposición de Carlos Aramayo en la Conferencia internacional sobre la deuda
Me puse a ver el título de la conferencia cuando me llegó la invitación. Me parece que tiene que servir para reflejar exactamente la historia nacional. La historia nacional es la historia de la apropiación de los bienes comunes, del inicio de la existencia de la deuda externa, y de la dominación imperial e imperialista después. Es el pasado y es el presente.
Sobre el tema de la deuda no agregaré nada a los amigos que me antecedieron. Lo han hecho en forma sintética y muy precisa. Yo lo que quiero aportar en estos breves minutos es una idea de que el concepto del bien común para la historia argentina tiene que ver con el principal bien común que hizo posible la revolución de mayo de 1810, que era la tierra pública. Y la apropiación de la tierra pública por parte de la oligarquía terrateniente que empieza con la enfiteusis rivadaviana, aquellos que se apropiaron de la revolución de mayo, la clase dominante terrateniente, feudal, es la clase que organizó la nación. A diferencia de otros países, donde la organización estuvo a cargo de la burguesía industrial.
Nuestro país es un país organizado por quienes se apropiaron del dominio público, de los bienes comunes. Y entonces, a partir de Rivadavia y su famosa enfiteusis, donde 500 familias de la oligarquía terrateniente se apropiaron de 8 millones y medio de hectáreas de bienes comunes se estructuró la Argentina, y nuestra condición de país agroexportador, dependiente, que todavía nos tiñe en la actualidad.
La deuda que empezó con la Baring Brothers termina en este mal llamado desendeudamiento, que el amigo Giuliano trabaja bastante, y que el amigo Alejandro Olmos, a quien tuve el gusto de conocer cuando lo invitamos a la provincia de Jujuy a que nos haga conocer en qué consistía la tarea del Foro Argentino de la Deuda Externa. Y va un reconocimiento en el nuevo aniversario de su fallecimiento y un saludo cordial a todos sus familiares.
El tema de hoy, sobre los bienes comunes, es un concepto que abarca distintas esferas del conocimiento, desde la sociología, la economía política, el derecho.
Pero desde la historia económica, el concepto de bien común está vinculado fundamentalmente a los recursos naturales. Y nosotros en la Argentina, que nunca hizo una revolución democrático burguesa en relación al problema de la tierra, tienen que mirar lo que hacen los países vecinos.
Yo, estando el amigo boliviano, quiero transmitirle a la audiencia que Bolivia es el único país de la región que tiene soberanía sobre los bienes comunes. Hay una ley en Bolivia que dice que ningún recurso natural, ya sea minero, incluido el petróleo, los bosques, toda la riqueza que tiene que ver con la explotación de esos recursos naturales puede estar en manos extranjeras. Tiene que estar, en forma mayoritaria, en manos nacionales. Y la ley del presidente Evo Morales hace posible que hoy la renta petrolera sea patrimonio del pueblo de Bolivia. Y esto que los gobiernos de la región al menos, que dicen estar en una etapa ´pos neoliberal, no es cierto. El único gobierno que está en una etapa pos neo liberal es el gobierno del compañero Evo Morales. El único que ha tomado la decisión que los recursos naturales son del pueblo y la nación boliviana. Por esa razón es que se ha logrado dar en Bolivia un salto gigantesco en materia de bienestar de una parte importantísima de su población.
Nosotros, en la historia tenemos etapas diferentes, a partir de la apropiación de los bienes comunes y de la dominación imperialista. La oligarquía terrateniente argentina fue profrancesa cuando la lana era el principal producto de exportación. Fue proinglesa cuando había carne para exportar. Con los cereales, llegó a ser prosoviética en la época de la dictadura. Y ahora son prochinos, porque tienen la soja, que es un bien común. Y resulta que si uno va a ver en el diccionario o en Wikipedia en qué consiste el bien común, la semilla es un bien común. Y ahora Monsanto quiere apropiarse de las patentes para poder sembrar soja en la Argentina. Por lo tanto la lucha antiimperialista es por cada uno de estos puntos, teniendo en cuenta la historia nacional y teniendo en cuenta el presente. Y el presente es el presente de un nuevo imperialismo, que aparece a los ojos del mundo como un país amigo, me estoy refiriendo al expansionismo chino en todo el mundo y en América Latina. Si nosotros no somos capaces de ver esa novedad, vamos a repetir la película que vimos cuando la Unión Soviética se presentaba como amiga de los pueblos.
Y esa denuncia es una denuncia de carácter político y tiene que ser de carácter económico y académico. Porque no se puede ignorar que detrás de toda esta trilogía de deuda, dominación y apropiación de los bienes comunes hay una nueva hegemonía encarnada por el proyecto kirchnerista. Que ha definido que tiene que haber una alianza estratégica integral con este nuevo imperialismo. Hay que combatirlo, si queremos hacer honor, en estos días de las fiestas patrias, a los próceres que pensaron otro tipo de nación, otro tipo de Argentina. Y que tenemos todavía pendiente, porque así como vamos, estamos obligados a prepararnos, a través de la unidad popular, a través del frente popular y a través de la convergencia de todos los sectores patrióticos, para lograr la segunda y definitiva independencia, que haga posible terminar con la odiosa deuda externa, recuperar los bienes comunes y terminar con la dominación imperialista.