¿Qué recordamos el "Día Grande de Jujuy"?
El Día Grande de Jujuy o Batalla de León fue una acción guerrera llevada a cabo por habitantes de la provincia de Jujuy, durante la Guerra por la Independencia del país, contra los fieles realistas al rey de España. Sucedió un 27 de abril de 1821, cuando los gauchos jujeños al mando del coronel José Ignacio Gorriti derrotaron a las fuerzas realistas comandadas por el coronel Juan Guillermo Marquiegui.
En una reseña de la historiadora Irene Ballatore, explica que, "es la victoria gaucha más importante de la Guerra de la Independencia acaecida en lo que constituye hoy el territorio de la Provincia de Jujuy".
"Aunque en suelo jujeño tuvieron lugar más de 130 choques armados entre los ejércitos realistas y las milicias gauchas, ninguno causó tanto estrago a las fuerzas invasoras de Fernando VII ni tuvo consecuencias más relevantes para la guerra como el Día Grande de Jujuy”.
En marzo de 1821, Jujuy había quedado peligrosamente indefensa. Dos mil efectivos alistados para marchar en apoyo de San Martín fueron retirados por Güemes de la Quebrada y otros lugares y afectados a la guerra contra los tucumanos, por lo que le fue fácil a los realistas realizar un nuevo avance.
Los planes de Olañeta se vieron favorecidos también por la ausencia del coronel Manuel Eduardo Arias, acusado de un complot, castigado por Güemes y obligado a emigrar a Tucumán donde se convirtió en un apoyo fundamental para Aráoz en su guerra contra Salta. A pesar de la convulsión interna, el avance realista a fines de marzo de 1821 tuvo que lidiar con la resistencia de los gauchos con enfrentamientos en Humahuaca, Laguna Colorada, San Lucas, Valle Grande, Uquía y Tilcara.
Así todo, los invasores alcanzaron la ciudad de Jujuy pero el rechazo de los vecinos los obligó a retirarse a las playas del río León, a la espera de refuerzos.
Mientras tanto, José Ignacio de Gorriti que ocupaba la gobernación de Salta por la ausencia de Güemes en lucha contra Aráoz, gestionó recursos ante el Cabildo salteño, delegó el mando y en un tiempo récord reunió a milicias de Jujuy, Palpalá, Los Alisos y Perico, unos 600 hombres bien montados, con los que marchó en busca de los invasores.
Todavía estaba oscuro, dicen los testimonios, cuando los gauchos comandados por Gorriti cayeron sobre el campamento enemigo, donde los soldados del Rey de España descansaban plácidamente.
En pocos minutos, todo fue fuego y furor, descargas de fusiles, lanzas y terror. Rodeados completamente por los impetuosos jinetes, los sorprendidos se defendieron, pero de nada les valió. En las filas de España, se rindieron 4 jefes, 12 oficiales y cerca de 400 soldados, entre los que estaba el mismo jefe, el jujeño Marquiegui y su hermano Felipe, cuñados de Olañeta.
Si bien las hostilidades y la destrucción continuaron en poblaciones de la Quebrada hasta diciembre de 1822, las tropas de la corona española nunca más pudieron apoderarse de la heroica ciudad.
El golpe sufrido en las playas del río León llevó a Olañeta a planificar una entrada sorpresiva a la ciudad de Salta pero sin pasar por territorio jujeño, que se verificó por el desolado camino del despoblado y resultó en la emboscada en la que resultó herido de muerte el general Güemes.
Aunque se ha cuestionado que haya sido un día “de Jujuy”, ya que Gorriti se movilizó con recursos aportados por el Cabildo de Salta, es indudable que esa victoria fue sentida por propia por los jujeños. Así la llama el historiador Joaquín Carrillo, quien la cronicó no muchos años después de ocurrida. La ausencia de Güemes, el hecho que comandara la acción un jujeño y que jujeños fueron en su mayoría los que participaron del combate, explican una autoría que con toda justicia reivindica Jujuy.
Utilizamos el término “combate” y no batalla como se denomina generalmente, considerando el criterio militar según el cual batallas son aquellas acciones bélicas en las que se enfrentan ejércitos con todas sus armas. En León ese supuesto no se dio pues los contendientes eran, del lado español, la vanguardia al mando del coronel Marquiegui y del lado patriota, un grupo de aproximadamente 500 gauchos reclutados en el momento para defender el territorio ante la emergencia. Además, la acción de León debe ser interpretada en el marco de la Guerra Gaucha, cuya característica principal era -precisamente- no dar batalla sino infligir ataques sorpresivos y fulminantes al enemigo, que fue la estrategia utilizada por Gorriti y, además, la única posible en esos críticos momentos.
Entendemos que dar a la acción de León la conceptualización correcta desde el punto de vista de la ciencia militar, no minimiza su trascendencia sino que, todo lo contrario, la encumbra como hecho de la “tierra en armas” en el importante lugar que merece ocupar en la Historia.