Dos grandes de la literatura argentina
Entre tantas confusiones por el día exacto de la celebración del día del escritor, debemos decir que el azar se prestó para estos equívocos. Ese azar entrelaza dos figuras célebres de escritores argentinos: Leopoldo Lugones y Jorge Luis Borges, aunque exista entre ellos cuarenta y tres años de diferencia, y una estética y una ideología evidentemente distintas.
Leopoldo Lugones nace un 13 de junio de 1874 y muere en una isla del Tigre en 1938, y Borges nace un 24 de agosto de 1923 y muere un 14 de junio de 1981.
El primero, Lugones, fue un escritor polémico: historiador, novelista, ensayista, orador, biógrafo, filólogo, científico naturalista, el mayor poeta modernista. ¡Qué decir de Borges, de su erudición, de su intelectualización de la realidad, de su estilo propio, de su contribución a las letras hispanoamericanas!
Y en esta confusión de los tiempos, estas fechas de nacimiento y muerte de dos grandes figuras literarias se entrelazan y se confunden para celebrar el homenaje al escritor. Y es como si el azar se hubiera propuesto seguirle el juego a Borges que admiraba a Lugones y que como él, fue Director de Biblioteca (La Biblioteca Nacional de Maestro).
Este juego creativo de Borges consiste en imaginar un encuentro con Lugones en los recintos de la biblioteca, como se lee en el prólogo de El Hacedor, 1960, que está dedicado a Lugones. Allí Borges juega con el tiempo ya predice esta confusión que estamos viviendo hoy, pero que nos sirve para señalar a dos grandes escritores, cada uno con su estilo particular, y homenajear a todos los otros a quienes la palabra sostiene, acompaña, conmueve, ennoblece.
Queremos agradecer a todos los escritores que colaboran con esta Página Literaria de Travesía Cultural. Queremos decirles que intentamos presentarlos noblemente, y compartir la emoción que nos provocan sus textos que saben transfigurar la realidad.
Por eso, ¡Felicidades a todos los escritores que hacen de la palabra un compromiso y una estética!
Desvelada
se despiertan las palabras
disfrazadas de palomas
transitan las estrellas
prodigiosas
beben la voz de un canto
que fluye como el agua
retoñan en las sombras
hechizan
las tormentas
Susana Quiroga