Jujuy se suma a la campaña mundial contra la hepatitis
Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, una enfermedad que se caracteriza por una inflamación del hígado causada por una infección vírica. Cada uno de los virus tiene designado una letra.
En torno a la fecha la OMS promueve acciones bajo el lema “Hacerse pruebas. Tratarse. Curarse”. Las campañas tienen el objetivo de concientizar de que el diagnóstico y el tratamiento, a tiempo, pueden salvar vidas.
Es común que la gente conviva con el virus durante años y al ser asintomático es detectado en una etapa avanzada.
Según datos de la OMS, la hepatitis B y C afectan a 325 millones de personas en todo el mundo. Son causantes de cirrosis o cáncer hepático y producen 1,34 millones de muertes al año.
Días atrás la médica hepatóloga, Susana Ceballos, manifestó en Radio 2 que, “La hepatitis viral es un grave problema de salud pública mundial. La muerte por hepatitis viral supera a las muertes que se producen por HIV”.
Con motivo de sumarse a la iniciativa mundial de combatir la hepatitis, Ceballos indicó que, en Jujuy tendrá lugar una Campaña de Detección de Hepatitis B y C, del 7 al 31 de agosto.
Los científicos han identificado cinco virus de la hepatitis designados por las letras, A, B, C, D y E. Todos causan enfermedades hepáticas, pero se distinguen por varios rasgos importantes.
El virus de la hepatitis A (VHA) está presente en las heces de las personas infectadas y casi siempre se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados. Se puede propagar también por ciertas prácticas sexuales. En muchos casos la infección es leve, y la mayoría de las personas se recuperan por completo y adquieren inmunidad contra infecciones futuras por este virus. Sin embargo, las infecciones por el VHA también pueden ser graves y potencialmente mortales. La mayoría de los habitantes de zonas del mundo en desarrollo con saneamiento deficiente se han infectado con este virus. Se cuenta con vacunas seguras y eficaces para prevenir la infección por el VHA.
El virus de la hepatitis B (VHB) se transmite por la exposición a sangre, semen y otros líquidos corporales infecciosos. También puede transmitirse de la madre infectada a la criatura en el momento del parto o de un miembro de la familia infectado a un bebé. Otra posibilidad es la transmisión mediante transfusiones de sangre y productos sanguíneos contaminados, inyecciones con instrumentos contaminados durante intervenciones médicas y el consumo de drogas inyectables. El VHB también plantea un riesgo para el personal sanitario cuando este sufre pinchazos accidentales de aguja mientras asiste a personas infectadas por el virus. Existe una vacuna segura y eficaz para prevenir esta infección.
El virus de la hepatitis C (VHC) se transmite casi siempre por exposición a sangre contaminada, lo cual puede suceder mediante transfusiones de sangre y derivados contaminados, inyecciones con instrumentos contaminados durante intervenciones médicas y el consumo de drogas inyectables. La transmisión sexual también es posible, pero mucho menos común. No hay vacuna contra la infección por el VHC.
Las infecciones por el virus de la hepatitis D (VHD) solo ocurren en las personas infectadas con el VHB; la infección simultánea por ambos virus puede causar una afección más grave y tener un desenlace peor. Hay vacunas seguras y eficaces contra la hepatitis B que brindan protección contra la infección por el VHD.
El virus de la hepatitis E (VHE), como el VHA, se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados. El VHE es una causa común de brotes epidémicos de hepatitis en las zonas en desarrollo y cada vez se lo reconoce más como una causa importante de enfermedad en los países desarrollados. Se han obtenido vacunas seguras y eficaces para prevenir la infección por el VHE, pero no tienen una distribución amplia.