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Sorpresivamente, Oyarbide ordenó detener a los hermanos Schoklender

El juez detuvo a Sergio después de leerle los cargos. Le imputa ser el jefe de una asociación ilícita que hizo un fraude millonario al Estado en la construcción de viviendas. Más tarde se entregó su hermano Pablo.

Crédito foto: Clarín

Después de un año de que saliera a la luz el escándalo de los hermanos Schoklender por el desvío de fondos del Estado destinados a la construcción de viviendas sociales, el juez Norberto Oyarbide decidió detener ayer a Sergio y Pablo Schoklender, además del contador Alejandro Gotkin, mano derecha del ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo y dueño de la empresa Meldorek.

Los Schoklender están acusados de integrar una sociedad ilícita dedicada a desviar fondos públicos, se calcula que más de $ 70 millones, para la construcción de viviendas sociales.

Los hermanos fueron citados a los Tribunales de Retiro, donde se presumía que ambos iban a prestar declaración. Cuando Sergio llegó se reunió con la defensora oficial Perla Martínez y antes de entrar al despacho de Oyarbide dijo a los periodistas presentes “voy a contar todo lo que sepa y a contestar todas las preguntas”. Sin embargo, no pudo decir ni una palabra. El juez le leyó los cargos y lo dejó detenido.

A diferencia de otras ocasiones anteriores, Schoklender reaccionó con frialdad, donde llegó a insultar a Oyarbide. Consultó con su defensora, quien recién ayer tomó contacto con una causa que ya suma 132 cuerpos, y finalmente se negó a declarar. A media tarde lo llevaron al subsuelo de Comodoro Py y por la noche fue trasladado a la cárcel de Ezeiza, tal como había pedido. Así, Schoklender volvió a pasar una noche en prisión. La última vez había sido en 1995, año en que terminó de cumplir la condena por parricidio.

Oyarbide lo acusa de ser jefe de una asociación ilícita destinada a defraudar a las Madres y tuvo en cuenta la posibilidad de que “entorpezca el proceso” para detenerlo. Al mayor de los Schoklender se lo acusa del “manejo irregular” de las cuentas bancarias de la Fundación. Oyarbide da por probado que parte del dinero que giraba el Estado para las obras quedó en poder del entorno de los hermanos Schoklender a través de diversas maniobras financieras. Hay retiros de dinero en efectivo, transferencias a sus cuentas personales o de terceros, y a empresas creadas por ellos mismos. Las más importantes son Meldorek, la constructora con la que planeaba transformarse en un empresario y Antártica, utilizada para adquirir terrenos en José C. Paz.

Entre las principales imputaciones que le leyeron a Sergio Schoklender figuran desvíos de fondos a una cuenta personal (la número 191-001-55417-3) de su hermano Pablo en el Banco Credicoop Cooperativo Limitado.

También millonarias transferencias de la cuenta de la Fundación en ese banco, número 191-001-597752-8 a la de Pablo Schoklender.

Para Oyarbide está probado, además, que Sergio Schoklender realizó una extracción “irregular” de 13.333.685 pesos y dinero en efectivo por un valor de 1.550.000 de cuentas de la Fundación y endosó cheques a favor de su hermano.

Al mayor de los Schoklender se le atribuyó el desvío de fondos del Estado mediante depósitos en financieras para evadir impuestos y posible participación en la elaboración de los estados contables de la Fundación.

Falta de pago de los aportes por retenciones a los empleados de la Fundación y haber tenido personal no declarado en las obras son otros de los cargos que pesan sobre Sergio Schoklender.

También haber utilizado materiales de construcción de la Fundación para viviendas ubicadas en distintos sitios del conurbano bonaerense y Capital Federal.

Entre los inmuebles que se habrían usado esos materiales figuran viviendas en el Barrio El Patacón y en Alem 1.832, en la localidad bonaerense de Pilar; en Benavídez y Exaltación de la Cruz (provincia de Buenos Aires); y en Aguirre 550, Yapeyú 840 y Rosetti 50 (Colegio Piaget), de Capital Federal.

Al mismo tiempo que detenía a Sergio, Oyarbide ordenaba el arresto de su mano derecha y de su hermano, imputados como “organizadores” de la asociación ilícita. Alejandro Gotkin, presidente de Meldorek, fue encontrado en uno de sus domicilios. En cambio, Pablo no estaba cuando lo fue a buscar la Policía Federal y se entregó por la tarde en una comisaría de Palermo. Ambos deberán declarar en las próximas horas.

Anoche, Hebe de Bonafini se mostró “satisfecha” con las detenciones, de las que se fue enterando a lo largo del día mientras se realizaba estudios en La Plata y ahora quiere que lo condenen por el desvío de fondos públicos.

Su hija, María Alejandra, debe declarar en los próximos días por la venta irregular de un departamento a la empresa Meldorek, pero no correría riesgo su libertad.

Fuente: Clarín y Telam