Seguidores de Patch Adams dictan taller en Jujuy
Un grupo de Doctores Risorio se encuentra en nuestra ciudad para dictar un taller abierto al público general. La risoterapia es una práctica que se popularizó con la película Patch Adams.
En 1998 el actor estadounidense Robin Williams nos dio una de sus interpretaciones más recordadas. En la oportunidad se puso en la piel de Patch Adams, un excéntrico médico que tuvo que vencer barreras académicas y todo tipo de prejuicios, para poder implementar su manera de ejercer la medicina. El profesional siempre estuvo convencido de que la risa es la mejor medicina que existe, por lo que se propuso hacer lo imposible para sacar una sonrisa a niños y adultos enfermos.
Los “Doctores Risorio” son un grupo de personas que llevan alegría a los hospitales, utilizando las técnicas de la risoterapia. Relajando todo el ambiente hospitalario, influyen de manera muy positiva en los tratamientos médicos y hacen más agradable la estadía en el hospital.
El Dr. Ariel Viana es risoterapeuta, médico clown, integrante de la Fundación Risorios de Bolivia. El y Richard Castellanos son médicos de Santa Cruz de la Sierra y se encuentran en nuestra ciudad para difundir la actividad y desarrollar un taller del jueves al sábado próximo.
En San Salvador han sido convocados por la doctora Lorena Santa Cruz, representante nacional de los doctores Risorio en Argentina.
El Dr. Viana contó a Jujuy al Momento, que la iniciativa del grupo está motivada por la necesidad de poder mantener la humanidad en los centros asistenciales de la salud y que están incursionando con la risoterapia hospitalaria, para mejorar la calidad de medicina que se da en los hospitales públicos, a pacientes pediátricos y adultos.
El médico boliviano agregó que esto se hace con el fin de poder preservar la vida por medio de la prevención. Estos profesionales sostienen que las enfermedades en sí se pueden prevenir casi todas, teniendo información correcta las mamás, papás y escuelas y que una de estas terapias integrativas de la medicina es la risoterapia.
Viana explica que se trata de técnicas basadas en ejercicios de respiración, de reír por ejemplo con las cinco vocales. Primero, cuenta, se aprende de una manera fingida pero luego la risa se hace más fluida en momento incómodos. “Cuando las personas experimentan ciertas situaciones de problemas se frustran, se bloquean. No encuentran una solución sino más problemas. Parte de estas capacidades normales en los niños las podemos reaprender para solucionar problemas personales y sociales”.
El grupo de médicos visitó la redacción de Jujuy al Momento y explicó que esta práctica es la que hizo conocida el medico Match Adams, con la única diferencia de que se va a adaptando a los usos y costumbres de cada país.
La utilización de la risa como medida terapéutica tiene una larga historia. En la India había templos a los que se podía ir solamente para reír; es lo que se llama “el yoga de la risa”. Con la risa o las respuestas sin sentido, se puede hacer que las personas logren un equilibrio en su salud.
Los doctores risorio no se visten de payasos, pero utilizan una vestimenta especial para preservar el tema de la bioseguridad hospitalaria y que al mismo tiempo los identifica. Usan un mandil clown de colores vivos y la clásica nariz roja con una cruz blanca. “No queremos que el médico se vuelva un payado ni que el payaso se vuelva un médico, sino crear una fusión de los dos y ser un doctor risorio. La nariz roja es para desdramatizar el rostro. Con un poco de color y los instrumentos necesarios como el estetoscopio que cambiamos a estetoflor, es algo divertido para los pacientes” dice Viana.
El risoterapeuta contó que esto da buenos resultados y la persona se rehabilita más rápido porque no tiene stress hospitalario. No es normal ver un medico con nariz o un mandil colorido. No es necesario hacer nada especial; simplemente el niño se predispone de otra manera al verlo vestido diferente. Uno está acostumbrado a ver que el hospital es un lugar tétrico, sin colores. “Cambiamos todo eso y el hecho de cambiar los colores, los nombres, hace que la persona diga ‘guau qué está pasando aquí’ y bloqueamos el dolor emocional. Es una terapia desde el ingreso al hospital hasta la salida. Se le hace un seguimiento al paciente, a la familia. En niños oncológicos los preparamos para morir, ya que es un tema muy delicado. A veces el médico da la noticia pero no prepara para enfrentar la situación y la familia queda destrozada. Damos un sostén psicológico sin invadir la privacidad. Ayudamos a que la persona pueda sostener o el médico mismo sostenga la paciente en esta situación”.
El profesional explica que con los adultos no se puede fantasear mucho porque no se trata de personas que estén jugando. Sin embargo hay mucho que todos podemos hacer. Se puede visitarlos, compartir un abrazo, leerles el diario, acompañarlos con charlas, jugar al ajedrez, porque ellos necesitan compañía. A veces están recluidos entre cuatro paredes durante mucho tiempo y eso genera stress. Que venga una persona ajena a su familia y les haga pasar un buen rato, les lea una historia, comparta una película, hace que se reduzca la soledad.
Ariel Viana dice que practicar la risoterapia se le ocurrió en la facultad de medicina cuando visitó por primera vez un hospital y vio el mal trato psicológico que se les daba a los pacientes. “En muchos lugares hay indiferencia hacia el dolor ajeno. Lo que dice el juramento hipocrático nadie lo sostiene y nadie lo practica, sino que hacemos lo que más nos conviene y no nos damos tiempo para pasar con otra persona. Por eso nosotros adoptamos desdramatizar muchas cosas, ir a contracorriente de todo lo que es normal y hacer algo especial” cuenta.
El nombre que se les da a estos profesionales de la salud viene del músculo “risorio de Santorini”, que es el músculo de la cara que permite la risa y sin el cual esta sería imposible.
En nuestro país el proyecto está comenzando de la mano de la doctora Lorena Santa Cruz y otro grupo de profesionales, pero la tarea no siempre es sencilla a causa, muchas veces, de los prejuicios. Santa Cruz de la Sierra es la única ciudad de Latinoamérica, en la que el grupo cuenta con el aval de un colegio médico.
Risorio tiene un contenido pedagógico, una estructura, un estudio científico basado en grupos de niños y adultos con los que se han obtenido grandes logros. “Risorio ha crecido; se ha visto nuestra seriedad. Para la gente ya no somos payasitos sino doctores payasos que formamos parte de un equipo que hace mejor la medicina”, dice orgullosamente el Dr. Viana.
El médico será el capacitador en el taller “La humanización de la medicina moderna aplicando risoterapia”, que se dictará del jueves al sábado próximos. Está abierto no sólo a médicos y estudiantes sino también al público general. Tendrá lugar en el teatro La Vuelta del Siglo, Senador Pérez 178, jueves y viernes de 14 a 18 y sábado de 9 a 15.

