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“No tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo más valioso que se me ha dado: Jesucristo”

Así lo afirmó el papa Francisco, al llegar estea lunes a Río de Janeiro para participar de la Jornada Mundial de la Juventud 2013.

(Agencia AICA)

Francisco pidió “permiso para entrar y pasar esta semana” aquí para participar de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), en sus primeras palabras en el Palacio de Guanabara durante la recepción oficial que le brindó la presidenta brasileña Dilma Rousseff.

¨No tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo más valioso que se me ha dado: Jesucristo”, subrayó. “He aprendido que, para tener acceso al pueblo brasileño, hay que entrar por el portal de su inmenso corazón, permítanme, pues, que llame suavemente a esa puerta”, solicitó.

El pontífice explicó que su estadía es para encontrarse con los jóvenes del mundo en el marco de la JMJ y destacó que “estos provienen de diversos continentes, hablan diferentes idiomas, pertenecen a distintas culturas y sin embargo, encuentran en Cristo las respuestas a sus más altas y comunes aspiraciones”. “En Cristo pueden saciar el hambre de una verdad clara y de un genuino amor que los una por encima de cualquier diferencia”, aseveró en medio de aplausos.

El Papa aseguró que la juventud es el “ventanal” al futuro, por lo que impone grandes retos.

"Nuestra generación se mostrará a la altura de la promesa que hay en cada joven cuando sepa ofrecerle espacio, tutelar las condiciones materiales y espirituales para su pleno desarrollo”, indicó.

“Darle una base sólida sobre la que puede construir su vida, garantizarle seguridad y educación para que llegue a ser lo que puede ser”, reclamó el pontífice ante las autoridades brasileñas.

Tras referirse a la necesidad del joven de que se le transmitan “valores verdaderos por los que valga la pena vivir”, exhortó a dejarle “una herencia que corresponda a la medida de la vida humana”.

“Hay que despertar en él las mejores potencialidades para que sea protagonista de su propio porvenir, y corresponsable del destino de todos”, sostuvo.

“En Cristo pueden saciar el hambre de una verdad clara y de un genuino amor que los una por encima de cualquier diferencia”, aseveró en medio de aplausos.