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No llores, por favor Clemente...

No llores por favor Clemente, hijo predilecto, heredero de un humor perpetuo, creado sólo por un genio.

No podemos verte así, llorando en silencio, porque la obra de tu padre vivirá para siempre, en el corazón de niño que llevamos todos. Porque fuiste parte de nuestra lactancia, cuando te descubrimos arrabalero, con el “chamuyo” de la "lleca" y esa picardía eterna.

Sé que se murió tu padre, y para eso viajo al maravilloso "caleidoscopio-deportivo" que nos regaló en las páginas de una revista, mezcla de arte y de comicidad inalterable. Porque entre tantos personajes, hoy te elegimos a vos, que seguro necesitás un abrazo. Justo vos que naciste sin extremidades, con tus rayas de raro bicho, masticando una aceituna y poniéndole filosofía a todo lo cotidiano. Cómo no estar contigo en las malas, si todas las malas las transformaste en buenas, sólo mirándote en la tira de la última página del diario.

Ahí me quedaba para ver tus monólogos, que eran como piruetas de palabras por el aire. Como tus pláticas con alguien, como paredes con segura devolución que tirabas, y el remate final con una risa al ángulo de la comisura de mis labios.

Yo sé que no tendrás consuelo por estas horas, pero quería estar con vos, para hacerte compañía junto con "los muchachos del tablón", con "El hincha de Camerún" o "La Mulatona". Por eso no encuentro palabras, aunque me haya criado bajo la luz de mercurio, con el fútbol que me acercó a tu lado, con la camiseta de River, de Boca o de la Selección.

No llores por favor Clemente... no mojes tu dibujo de gracia. Tu viejo ya es tinta indeleble en el firmamento; se lo llevó Dios al paraíso de los estetas, ahí estará mejor. Lástima los "giles" que se quedaron haciendo daño en la tierra, por aquello de que primero se mueren los buenos, y los malos permanecen hasta su infeliz final.

Muchos como yo, que te queremos tanto, sentiremos la infinita ausencia de nuestro Caloi, que nos daba cátedra de la vida, la calle, el hambre, el abandono, las clases económicas, la educación o la niñez... Ese "cacho de cultura" que supimos abrevar. Vení Clemente, te seco esas lágrimas como perlas.

No creas todo lo que se diga, cuando mañana te despierten con ese desayuno desagradable, diciendo en frías letras: " Murió Carlos Loiseau ", el excelso dibujante Caloi. No creas nada lo que se dice... al fin y al cabo todo es una mentira del destino. Porque una sonrisa no tiene fin, y la vida es tan solo una historieta...