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Lola Mora, la escultora del norte

Google, el buscador más famoso del mundo, dedicó su “doodle” de ayer a la escultura disputada por salteños y  tucumanos, cuya obra honra nuestra Casa de Gobierno. Curiosidades sobre la vida de esta mujer que trascendió el tiempo y los prejuicios.

Su lugar de nacimiento fue controvertido: tradicionalmente se consideraba que era originaria de Tucumán, más precisamente, de la localidad de Trancas. Sin embargo, existen documentos que indican que nació en la estancia Las Moras, hoy conocida como "El Dátil", en la localidad de El Tala, departamento La Candelaria, provincia de Salta.

Dolores Mora Vega, más conocida como Lola Mora, es disputada por salteños y tucumanos. Es que justo fue a nacer en el límite interprovincial. Lo que no se presta a discusión es el talento de esta destacada escultora, que nació el 17 de noviembre de 1866.

Con solo 28 años, realizó veintiún retratos de gobernadores de Tucumán con gran éxito. Por este trabajo, Mora obtuvo una beca Nacional de perfeccionamiento y con una recomendación especial de Dardo Rocha, pudo incorporarse al Taller de Maestro Michetti.

Por su talento, fue  nombrada Directora de Plazas y Parques de San Salvador, con la misión de controlar el emplazamiento de sus Obras.

Para ver su obra, basta con llegarse hasta la Plaza Belgrano. La manzana de la casa de Gobierno alberga cuatro magníficos exponentes de Lola Mora, quien ayer fue reconocida por una de las empresas más poderosas del mundo: Google.

Las dos estatuas sedentes: La Justicia y El Progreso, se colocan custodiando la fachada de la Casa de Gobierno, hacia la calle San Martín. Las otras dos, La Paz y La Libertad, ornamentan los frentes laterales que dan a la calle Gorriti y Sarmiento, respectivamente.

Cuenta la leyenda que cuando llovía, Lola Mora corría a Plaza Belgrano con enormes telas o plásticos, con el objetivo de tapar sus esculturas: "para que no les haga frío" decía.

Controversial como ninguna, fue la primera mujer en usar pantalones y manejar un automóvil en su pueblo. Así, le gustaba coquetear con los límites y hacía caso omiso a las críticas de su tiempo, al que trascendió sin barreras.

Prueba de ello es su reconocidísima "Fuente de las Nereidas", emplazada en la costanera sur de Buenos Aires. La obra, inaugurada en 1903, fue esculpida en mármol de Carrara y criticada por los desnudos que representan el mítico nacimiento de Venus.

Por su trayectoria, en 1998 se estableció el Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas, honrando el nacimiento de esta extraordinaria artista que recibe el mejor homenaje cada vez que un jujeño o turista se detiene a admirar su talento.