Las mujeres indígenas ratifican su compromiso de trabajo
“Las mujeres han crecido en su vocación de asumir responsabilidades, lo cual ratifica el compromiso de trabajo y transformación que las anima” resaltó Natalia Sarapura, Coordinadora del Consejo de Organizaciones Aborígenes de Jujuy (COAJ) al hacer un análisis de la situación de la mujer indígena en Latinoamérica.
En ese mismo sentido resaltó que “este aumento de la participación de las mujeres en los procesos organizativos de las comunidades es particularmente revelador en Quebrada y Puna, ya que en las zonas de las Yungas y Valles las mujeres del pueblo guaraní, históricamente han tenido un rol protagónico en sus comunidades” explicó.
Un ejemplo de ello son mujeres que han tenido modelos de ciudadanía indígena relevantes como lo fue Gloria Pérez, una dirigente guaraní jujeña que lideró procesos de reivindicación. “En el mundo Guaraní las mujeres han sido las que siempre se han ocupado de la comunidad”.
Sarapura analizó el rol de la mujer indígena y la educación, destacando que avanzaron en el ejercicio de su derecho a la formación, lo cual puede observarse en su incorporación y la permanencia en la Tecnicatura de Desarrollo Indígena que desarrolla el COAJ. “Esta situación les ha permitido a dirigentes indígenas acceder a un nuevo modelo educativo intercultural que valoriza el conocimiento propio y fortalece aprendizajes significativos para las comunidades y sus posibilidades de desarrollo”.
Resaltó su vocación por el aprendizaje “y sus potencialidades cuando tienen la oportunidad de acceder a una educación adecuada culturalmente. Existe una presencia mayoritaria de mujeres en esta experiencia educativa que se desarrolla con el apoyo de la cooperación alemana WFD”.
Agregó que “la permanencia y continuidad en los estudios de las mujeres indígenas, es un dato para celebrar atendiendo que son ellas las que tienen mayores obstáculos en el acceso a la educación, por su condición de género que las pone en situación de cumplir con responsabilidades de crianza de los hijos, porque que soportan condiciones económicas más desfavorables, trabajos menos rentados y cuestiones culturales que amenazan su educación”.
En los últimos años, la mujer indígena tuvo un importante rol en la conducción de las organizaciones. Según Sarapura, “este indicador representa un avance respecto de la década anterior donde la presencia de mujeres en los niveles de conducción era escasa, a pesar de su participación en las asambleas”.
En esta línea, resaltó que en Jujuy hay dos asociaciones de mujeres indígenas en la Quebrada y el Ramal, que van definiendo una agenda propia. “La mujer indígena está en un proceso de recuperación de su autoestima, de empoderamiento, involucrándose en procesos organizativos propios y tiene un trabajo en dos direcciones. Por una parte la reflexión interna para la recuperación de valores que le ayudan a resignificar su rol cultural, social, productivo, a exigir el reconocimiento del valor de esos roles. Además, las mujeres están iniciando un proceso de visibilizacion en lo externo, revelando la opresión a la que han sido sometidas las indígenas”.
El avance de la agenda de mujeres en los espacios mixtos y el desarrollo de procesos organizativos propios de las mujeres, es otro punto a tener en cuenta.
En este contexto, la líder del COAJ reveló que en América Latina “las mujeres indígenas son las que sufren esterilización forzosa, son secuestradas para uso sexual o doméstico, no acceden a educación, son víctima de discriminación jurídica, todas estrategias para diezmar a la población indígena. Pero además, la mujer que ha sido la transmisora por excelencia de la cultura, viene siendo víctima de un modelo de homogeneización cultural, de aculturación que es una forma contemporánea de atentar contra la sobrevivencia de las culturas indígenas”.
La Coordinadora del COAJ, al analizar los desafíos pendientes, recordó que en Jujuy urge incorporar la interculturalidad como un modelo para gestionar las políticas públicas y la implementación de medidas de discriminación positiva en todas las áreas: salud, educación, derechos humanos, producción, etc. “Estamos expectantes de la implementación de la educación intercultural y bilingüe, una herramienta que ayudará a fortalecer a los pueblos indígenas, a dignificar el rol de las mujeres en las comunidades y restituirá el derecho de las indígenas de ser tratadas iguales en la diversidad”.
En el campo de la salud, -agregó- “es preciso desarrollar estrategias que eviten la vulneración y la exclusión de las mujeres y ayuden a que los servicios puedan garantizar la vida digna a las mujeres”. El Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de todas las formas de Discriminación (CER) ha visibilizado la situación de las mujeres indígenas y ha llamado la atención a los gobiernos, incluido el argentino.
Natalia Sarapura, puso de relieve que la cosmovisión indígena tiene como un principio la complementariedad y reciprocidad de hombres y mujeres entre sí, con la naturaleza, los cuatro elementos y todos los seres vivos. “La reciprocidad es lo que rige la relación hombre mujer andinos y esto implica un reconocimiento del derecho a la igualdad, en el reconocimiento de la diversidad. La relación recíproca es de ayuda mutua, acompañamiento y colaboración recíproca”.
Esta igualdad en la diferencia, que en el siglo XX estructuró el desarrollo de los derechos humanos, es un principio filosófico indígena ancestral. Mujeres y hombres, tenemos derecho a igual trato, aunque todos los seres tenemos seamos distintos, por tener una relación distinta con la naturaleza” argumentó.
La desigualdad entre hombres y mujeres, es una herencia colonial. Con los procesos de colonización y exterminio a los pueblos indígenas se alteró el principio de reciprocidad y complementariedad y se introdujo el machismo que alimentó la desigualdad”.
Por eso, uno de los desafíos en el plano cultural es la recuperación de esos principios para la reconstitución del mundo indígena y para transferirlo a la sociedad, de manera que se enriquezca de una cosmovisión que busca una sociedad con mayor equidad”.
“Si hay pueblos indígenas en la actualidad tiene que ver con la fuerza y la sabiduría de nuestras abuelas y nuestras madres para poder transmitir los valores culturales; las mujeres fuimos la garantía de esa transmisión y por eso también las más impactadas por la colonia”, observó finalmente.