Jujuy dio una emotiva despedida a su obispo
Los restos del prelado fallecido ayer, un día después de cumplir sesenta y ocho años, fueron velados en la Iglesia Catedral ante una fila interminable de personas que quisieron brindarle su último adiós.
Desde ayer alrededor de las 21, la gente se congregó en el templo mayor de la ciudad, haciendo pacientemente una fila que llegaba a las tres cuadras. Después de las 18, se ofició una misa de cuerpo presente, presidida por el administrado apostólico César Daniel Fernández.
Monseñor Palentini era muy apreciado especialmente por la gente de la Quebrada, motivo por el cual espontáneamente llegaron hasta nuestra ciudad bandas de sikuris, a las que el prelado era muy afecto. Uno de los músicos dijo a Canal 2: “Nos queda el acompañamiento que tuvimos. El pueblo de Humahuaca y región hemos sido muy beneficiados por su misión”.
Durante la jornada fueron muchas las voces que se hicieron escuchar para recordar al pastor fallecido. El intendente Raúl Jorge dijo “Con profundo dolor despedimos no sólo a un ejemplar pastor de la Iglesia Católica, sino también a un gran amigo del municipio, un gran amigo de la ciudad, un gran amigo de los jujeños, quien con su sencillez, con su forma de ser, llana, nos permitía mantener permanentemente contacto con temas comunes”.
"El Obispo Palentini fue un hombre de una alta sensibilidad social y una preocupación comunitaria por todos los temas que han tenido que ver con su apostolado, su preocupación por los que menos tienen”, agregó el jefe comunal.
Por su parte, el titular de la Cámara de Diputados de la Nación, Eduardo Fellner, destacó que Monseñor Palentini “se hizo merecedor del acompañamiento genuino de la gente por la bondad y la dedicación que puso al servicio de su vocación. Nos ha dejado físicamente un hombre esencialmente bueno y de una fe admirable”.
Fellner agregó: “Siempre tendré presente el rol preponderante y decisivo que tuvo el Obispo Palentini en las gestiones que derivaron en el acuerdo que dio nacimiento al “Pacto de la Bandera”, que pacificó a Jujuy y la ayudó a salir adelante, superando las adversidades”.
Su amigo hermano en el episcopado, Jesús Olmedo consideró que nos dejó “un luchador incansable, un misionero itinerante y ha muerto con mucha paz”. El obispo de Humahuaca señaló que “Dios le ha dado la alegría para no estar angustiado por esta enfermedad que ha padecido. Se fue con mucha serenidad y paz. Demostró fuerza y mucha fe. He estado muy cerca de él y me decía esto no da más”.