En Brasil la gran pregunta es cuánto costó organizar el mundial
El verdadero costo de organizar el Mundial de fútbol 2014 pasó a ser un acertijo para los brasileños, con cálculos que difieren en miles de millones de dólares y advertencias de que los gastos aún pueden variar.
Las estimaciones son tan disímiles que varían entre los US$ 13.500 millones y US$ 66.145 millones. Estos cálculos son de diversas entidades que buscan monitorear los costos de organización, que no sólo se limitan a poner los estadios de acuerdo a las normas FIFA, sino también la construcción o reformas de aeropuertos, rutas, autopistas y movilidad urbana.
Sin embargo, las mediciones también difieren sobre el total de aspectos que se deben tener en cuenta para conocer el valor completo del evento.
Felipe Salto, analista de la consultora Tendências, un experto brasileño en cuentas públicas, señaló que los costos del Mundial aumentarán significativamente por el atraso de obras y la ineficiencia para destinar los recursos en los plazos estipulados.
A escasos tres días del inicio de la Copa del Mundo, la inquietud por la confusión reinante sobre las cuentas del evento se hace sentir cada día en la prensa local y en las diversas y multitudinarias manifestaciones callejeras.
En un editorial titulado 'Copa a cualquier costo', el diario Folha de Sao Paulo alertó que la situación actual puede reiterar la experiencia 'escandalosa' de los Juegos Panamericanos de 2007, cuyo costo final casi se multiplicó por 10 respecto a lo previsto.
“No hay una estimación realista de cuál va a ser el costo final”, indicó Folha, temiendo que esta organización haya generado una “explosión de los costos”, aumentando el riesgo de corrupción.
Para organizar el evento, Brasil se comprometió entre otras cosas a realizar o mejorar 12 estadios de fútbol, adecuándolos a las exigencias de la FIFA, y 13 aeropuertos en diferentes puntos de su territorio.
De acuerdo al Portal de Transparencia del gobierno brasileño, los financiamientos e inversiones públicas necesarios para el Mundial van a totalizar unos US$ 13.500 millones.
Eso incluiría fondos federales, estatales y municipales para estadios, aeropuertos, puertos, seguridad y movilidad urbana.
Pero según las estimaciones publicadas en internet por la Asociación Brasileña de Infraestructura e Industrias de Base (ABDIB), ese monto ascenderá a unos US$ 48.000 millones.
Si se agregan rubros como saneamiento, red hotelera y energía eléctrica, el costo llegará a US$ 63.700 millones, sostiene ABDIB, que trabaja junto al Ministerio de Deportes y la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).
Un estudio previo sobre el impacto socioeconómico del Mundial 2014 hecho por la consultora Ernst & Young Terco y la Fundación Getulio Vargas (FGV) había señalado que las inversiones directas necesarias serían de unos US$ 12.600 millones, según la cotización actual del real.
Pero el informe, divulgado el año pasado, destacó que ese monto para garantizar la infraestructura y la organización del evento se multiplicaría por cinco a la hora de contar sus efectos en la economía brasileña.
En particular, el estudio destacó la inyección de dinero que el Mundial generará en la producción brasileña de bienes y servicios, la renta, el empleo y la recaudación tributaria.
No obstante, los cálculos de cuánto cuesta organizar una Copa del Mundo exitosa parecen en estado de revisión constante.
Hace unos días, la Aviación Civil brasileña señaló que las inversiones para modernizar los aeropuertos del país llegaron a US$ 3.400 millones, es decir, casi US$ 450 millones más que el cálculo anterior.
Luiz Gustavo Medeiros Barbosa, un experto en Turismo de la FGV, estimó que es normal que los cálculos presupuestales se actualicen constantemente, debido a la dimensión del evento. Cuánto significará eso para el bolsillo de los brasileños todavía es una pregunta sin respuesta clara.
Como elemento significante podemos citar que el costo de construir el estadio de la Copa del Mundo en Brasilia, se ha triplicado a casi 900 millones de dólares en fondos públicos, debido, en gran medida, a facturación fraudulenta, afirman auditores del Gobierno. Ese aumento de costos lo convierte en el segundo estadio de fútbol más caro del mundo, a pesar de que la ciudad no tiene siquiera un equipo profesional de envergadura. El principal constructor del nuevo estadio de Brasilia multiplicó por 500 sus donaciones en las elecciones más recientes.
Los vínculos entre las firmas de la industria de la construcción y los políticos, no hacen sino agravar las sospechas entre los brasileños de que a gran fiesta del fútbol está machada por la corrupción.