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Cuando tener vocación no alcanza…

Tras numerosos años de brindar un importante servicio a nuestra provincia, nuestro país y otros países latinoamericanos, la Unidad Especial de Rastreo y Búsqueda de Personas con Perros se vió obligada a cerrar por falta de recursos.

El pasado 9 de noviembre, la Unidad Especial de Rastreo y Búsqueda de Personas con Perros (S.U.I.A.S- dog) dio por finalizadas sus operaciones de rescate mediante un acta que se elaboró entre el personal de la comisión directiva y el personal operativo.

El motivo del cierre fue la falta del equipamiento indispensable que venían reclamando desde hacia más de 2 años.

La noticia no tuvo mayor trascendencia y esto se debe a que poco se sabe de la invaluable labor que este comprometido equipo de personas y perros brindaba a la sociedad.

Jujuy Al Momento.com tuvo el agrado de dialogar con Santiago Tejerina quien, 10 años atrás, creo el equipo de rescate y que, además, estuvo al frente del mismo protagonizando un sinnúmero de búsquedas en lugares muy remotos.

Tejerina es retirado del Servicio Penitenciario donde se desempeñaba como jefe de sección en la Unidad Nº 1 de Canes y lleva 24 años trabajando con perros entrenados para la búsqueda.

Con el propósito de aportar a la sociedad sus conocimientos adquiridos durante años en materia de rastreo y rescate de personas, conformó la unidad que, hasta antes del cierre, contó con 8 personas capacitadas en distintas tareas como primeros auxilios, navegación terrestre, manejo de cuerdas, etc. y 18 perros, 8 de ellos operativos y otros 4 en formación.

Ovejeros alemanes, schnauzer, beagle, labradores y ovejeros belgas fueron especialmente adiestrados para las tareas de rastreo y llegaron a convertirse en una herramienta imprescindible de la unidad S.U.I.A.S.

El equipo humano recibió capacitaciones en distintos puntos de Sudamérica, en España, y Portugal adquiriendo una basta experiencia en rescates en selvas y aludes.

El grupo operativo, el que integran perros y personas, participó en rescates efectuados en Chile (tras el último terremoto sufrido) en Salta, Córdoba, Tucumán y otros tantos más en nuestra provincia y el vecino país de Bolivia.

Durante los últimos 2 años se hizo evidente para la unidad que no podían seguir costeando todo ellos mismos o dependiendo de la buena voluntad de los familiares de las personas a las que iban a rescatar.

Para Tejerina hay algo con lo que no se puede especular y es la preparación y la eficacia del equipo. “O esta en óptimas condiciones para trabajar o se lo cierra”, asegura.

Explica al respecto que poco antes de finalizar sus actividades se los requirió en Bolivia para una tarea de rescate, una oferta que se vieron obligados a declinar por no contar con los elementos básicos para realizar el trabajo.

Lo que venían pidiendo nunca fue mucho y hubiera bastado con un subsidio de la Nación o de la Provincia el cual pensaban destinar para la renovación de la indumentaria, cascos, equipos de altura, guantes especiales y comida para los perros.

Pese al riesgo al que se exponían en cada una de sus salidas, jamás contaron con seguro de vida, es mas, ni siquiera disponían de un transporte propio.

Tejerina aclara que nunca reclamaron por salarios sino solo por lo mínimo indispensable y ello pese a que muchos rescates los obligaban a alejarse de sus familias e inclusive a perder sus trabajos.

“El solo hecho de ver un padre reencontrándose con su hijo que estaba perdido, para nosotros ha sido una satisfacción muy grande”, expresa y agrega: “el objetivo fundamental de esta institución ha sido ser útil sin esperar retribución de los que necesitan nuestra ayuda”.

La unidad ya cerró y ahora cabe preguntarse: ¿es muy tarde para recuperar un servicio tan valioso para nuestra sociedad?