Se nos siguen yendo los viejos cracks...
La Dinastía Ayala se terminó ¡Se nos fue el “Peca” Ayala, ese mismo que surcaba las áreas propias, para cuidar la ciudadela. Porque el “Peca” era de esos números dos de distinción, de calidad única, que ya le quedaba grande a nuestro futbol.
En esos tiempos ¡había cada jugador¡ que hoy ninguno le ataría los zapatos a aquellos monstruos. La bronca es que desde que se nos murió también “El Ratita” Iriarte, aquel wing de Belgrano, que hasta jugó en un combinado nacional, se nos fueron yendo aquellos que nos deleitaban con la pelota de tiento, tocándola como en una mesa de “snooker”.
Para colmo cuando se inicia diciembre y uno se pone sentimental, más sensible, por las fiestas de fin de año. Es como que te arrancan un pedazo de recuerdo, un retazo de la vida que ya se nos va.
¡Justo dio la casualidad de que también “Pancho” Gómez, goleador con la gloriosa camiseta de Independiente de la Avenida Senador Pérez, también se fue de viaje hacia la eternidad¡
Ese delantero sí que no tenía virtudes sobresalientes, pero era como un “mancarrón” metido en el área; muchas veces levantaba las tribunas con sus goles insólitos. No importaba como los hiciera, pero los hinchas, con el cura Ferrari a la cabeza, gritaban: ¡¡¡Pancho Gómez, Pancho Gómez!!!!
Un tipo que cuando dejó de jugar, se dedicó a la pesca, lejos de las ovaciones , de los vítores, lejos quizás de la nostalgia y miedo al olvido, que le producía el Estadio La Tablada y los domingos.
Los hermanos Ayala nacieron para el deporte; no había caso. A “Yesi”, Marcelo, y “El Peca” les encantaba el basquetbol, y en el viejo tinglado (al lado del neuropsiquiatrico) nos hicieron vivir noches verdaderamente emocionantes.
Pero en el futbol “El Peca” Ayala era el que más se destacaba. En ese tiempo había que ser demasiado bueno para que algún club de Buenos Aires se fijara en uno u lo llevara.
Fue así que jugó en Estudiantes de la Plata, y después en Unión de Santa Fe, junto con el siempre recordado arquero Marcial Acosta, con quien eran amigos y fueron técnicos
de Gimnasia y Esgrima de Jujuy.
Dicen que si hoy le preguntamos a algún vitalicio de Unión, aún lo recuerdan como uno de los mejores back central que hayan pasado por el equipo “tatengue”.
Cuesta creer, que en un mismo fin de semana, el maestro del área defensiva, el inigualable “Peca” Ayala nos dejó con esa modestia y perfil bajo, porque era reacio a los reportajes y notas deportivas, al igual que “Pancho” Gómez, que prefirió el silencio de los espejos de agua, antes que mirar hacia atrás para que el pasado no se convirtiera en un frío olvido.
Adiós maestro “Peca” Ayala, y gracias por la herencia de su gloria. Un abrazo fuerte de gol, querido “Pancho” Gómez, como esos que metía de manera inaudita y gozaba la hinchada de Independiente de la Senador Pérez.
Dios se llevó un gran defensor y un goleador increíble de aquellos tiempos. No hay caso, se nos va “la vieja guardia” amigo… Se nos van.