Resurgir de las cenizas
Caer, se puede caer más bajo. Pareciera que este River versión 2.0 nunca tiene fondo. Pero ayer, acarició el piso. Por la presión, por el vandalismo, por la indefinición, por la resignación. Nos taparon las cenizas.
Pero lo bueno de tocar fondo es que no se puede caer más. Y cuando no se puede caer más bajo… sólo se puede comenzar a subir.
El ave Fénix muere para renacer con toda su gloria... un anhelo que se vislumbra inalcanzable para el Club en este momento. Pero es necesario levantar la mirada. Abrir las alas. River sos grande. Lo sos. Por los pibes que pusieron garra, por el semillero, por la verdadera hinchada, por los chicos del interior que sueñan con pisar el Monumental, por la gente que realmente te quiere bien.
River es mucho más que ocho delincuentes que rompen un alambrado. River es mucho más que diez años de dirigencia nefasta e intereses privados. River es mucho más que seis periodistas obsecuentes y tres relatores bosteros. River es muchísimo más que cuatro afiches de dos publicistas frustrados. River es su gente. River es 110 años de historia. River es 33 campeonatos locales, cinco copas internacionales, y dos campeonatos amateurs. River es Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. River es el Enzo Francescoli. River es el glorioso Monumental. River es la banda roja. River es River.
Y River también es sufrir, es falta de apetito, nervios. Porque River es pasión... y eso es algo que algunos no van a entender nunca. Es quererte en las malas. Es opresión en el pecho, un nudo en la garganta, es llanto. Pero como el ave Fénix, tiene la virtud de que sus lágrimas son curativas.
“Y si querés llorar, llorá” diría Moria. Pero el domingo te quiero entero. Son 90 minutos y el empate juega a nuestro favor.
Abrí tus alas, sacate las telarañas y levantá la frente. Necesitamos renacer, volver de las cenizas, ser fuego.
Y alentar, siempre.