Ramón Santamarina venció a Ferro y pasó a la final por el segundo ascenso a Primera
En el partido de ida, disputado en Tandil, habían igualado 2 a 2.
El vencedor se puso en ventaja a los 30 minutos del primer tiempo por
medio del penal convertido por Fernando Telechea y aumentó Michael
Hoyos, a los 45 minutos del segundo período. En Ferro, Luis Salmerón
desperdició un penal, al ejecutarlo desviado a los 45 minutos del primer
tiempo.
En la primera etapa, que se desarrolló con un juego parejo, de acciones
discretas, Santamarina logró el desequilibrio a los 30 minutos de la
primera etapa por medio de un penal que convirtió Fernando Telechea,
tras una falta innecesaria de Reinaldo Alderete a Facundo Curuchet.
Cuatro minutos después, el autor del gol debió salir lesionado por un
fuerte golpe en la región intercostal izquierda, siendo reemplazado por
Martín Michel.
A esa altura era demasiado premio para los de Tandil, porque el equipo
de Caballito fue el que había tomado la iniciativa, aunque desperdició
dos oportunidades para empatar al final del periodo inicial.
Primero fue Julio Mozzo el que perdió el gol a los 43 minutos, al
aparecer solo frente al arco rematando en forma desviada, y luego, a los
45 minutos, Luis Salmerón marró un tiro penal, tras una falta de
Emiliano Capella a Víctor Gómez.
Dentro de lo brusco que se tornó el juego en la segunda etapa,
Santamarina fue el que se plantó mejor, el que cometió menos errores y
el que especuló con el desesperado adelantamiento de Ferro.
Los dirigidos por Marcelo Broggi solo tuvieron una ocasión para poder
igualar, la que desperdició Gómez al tirar desviado en un mano a mano
con Leandro Requena, a los 12 minutos.
El equipo serrano intentó de contraataque aumentar la ventaja y así lo
consiguió, al final del encuentro, cuando Marcelo González aprovechó una
desinteligencia defensiva local para habilitar a Hoyos, que definió con
certeza ante la salida de Christian Limousín.
Cabe señalar que el partido comenzó con 25 minutos de retraso debido a
la demora que padeció el plantel de Ramón Santamarina para trasladarse
desde el centro de la Capital hasta el estadio de Caballito.
La tardanza se debió, primero, por un piquete en la zona de la Av. 9 de
Julio y Corrientes, y posteriormente, por un inconveniente mecánico del
micro que lo transportaba, por lo que los jugadores debieron trasladarse
en distintos taxis.