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“Pajarito” y César, dos que sabían tocarla…

Ahora que se apagan las luces y se acallan los sollozos, aunque las lágrimas todavía no detengan su curso incansable, el silencio nos trae las imágenes de dos tipos simples, como lo fueron el “Pajarito” y César Maraz.


Bejarano iba al frente con el “Perro” Santillán, aunque tuviera que tirarse encima de aquel máximo dirigente, para que no lo tocaran las fuerzas de la represión.

César Maraz punteaba los primeros acordes de su guitarra y hacía sonar los latidos del bombo que luego retumbarían  en la reunión de amigos, para meterse después en las primeras convocatorias importantes.

Pero está crónica deportiva no quiere hablar de la vertiginosa labor como gremialista del “Pájaro” Bejarano, ni de la fecunda carrera de César Maraz como folklorista.

Parecería una enfermedad o una obsesión hablar de fútbol, pero si usted no lo supo, ambos personajes que pasaron a la inmortalidad recientemente, despuntaron el vicio con “la redonda”. Supieron jugar para gambetearle a sus preocupaciones o “bajarle un cambio” a esos fines de semana de música y canto.

Todavía recordamos la figura rellenita del “Pájaro”, luchando con sus kilos de más  y defendiendo la gloriosa camiseta celeste del equipo del S.E.O.M, en el fútbol de veteranos ¿En dónde más iba a ser?  Eso sí, el gremialista sabía armarse con buenos jugadores y ser el caudillo de su “team”.

De César Maraz se supo menos de su relación con la pelota pero, cuentan que de vez en cuando se prendía en uno que otro picado. El futbol de Unidos del Colegio del Salvador Súper 45, lo saludó como todos con profunda emoción. Lo suyo eran las zambas, gatos y chacareras,  y en el tercer tiempos ¡ahí si que la descosía!...

Así estos dos hombres nos dejaron estupefactos en el aciago jueves 14 de marzo del 2013, acallando las voces de los obreros que luchan por sus derechos, por una vida digna, aunque la lucha siempre continuará. El mismo día gris en que las guitarras lloraron y los bombos se callaron extrañando las manos celestiales de Cesar Maraz.

A los dos se los recordará porque se fueron en un mismo viaje; uno proclamando sus ideales y el otro poniéndole música al camino al cielo...