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Murió Guillermo Nimo, se fue la polémica y el show

El sábado último falleció uno de los árbitros más excéntricos y deliciosos del fútbol argentino. A los 80 años se fue Guillermo Nimo.

Antes que nada te queríamos aclarar, nosotros los que compartimos esta mesa de café, que no eras santo de nuestra devoción. Lo decimos porque somos los mismos que te insultamos hasta desgañitarnos, cuando Gallo se tiró al mejor estilo de un arquero sacando la pelota que nos hubiese dado el gol del triunfo ante Vélez.

¡Penal dijimos, abrazándonos emocionados! Porque hacía 11 años que no salíamos campeones, hasta recién se nos dio en 1975. Pero esa tarde amarga del 68, nos arruinó un poco más la vida.

¿Sabés como te buscamos para hacer justicia con nuestras manos? … Pero bueno, pasaste a ser mala palabra para los muchachos de mi barra y la hinchada de River. El almanaque pasó volando como vuela la vida…

Ahora que estamos más viejos y que no le podemos pegar ni a nuestro nietos, el rencor prescribió como dijo un sabio del futbol.

Hoy el mate me supo más amargo. Se me fueron las ganas de consumir el termo de todos los días, cuando escuché por la radio que te habías ido a los 80 años, porque el “bobo” te falló y porque las 6 de la mañana era la hora del suspiro final.

Con todo respeto dije se fue el “cachafaz”, y te explico el significado de la palabra para que no se entienda como una ofensa, pues significa “pícaro, sinvergüenza, pero encantador”.

Por que al final, en el futbol el que no haya cometido disparates, que arroje la primera piedra. Es que con los años las asperezas se fueron limando. Al fin y al cabo eras un “purrete” como lo fuimos nosotros; arquero de los juveniles de Huracán, llegando hasta la reserva. Pero no aguantaste la disciplina, las reglas y el orden.

Entonces tomaste la decisión de hacerte “referee” y con gestos ampulosos y rigor, te sentías el Gatti de los árbitros y el capataz de las canchas. Hasta que para vos también pasó el tiempo y el fútbol en acción te dejó.

Pero con esa personalidad histriónica no te ibas así como así, de esta pasión que es un sentimiento generoso. Así comensaste a inventar el personaje  que trascendería como un bufón, como el payaso que por ahí soltaba ciertas certidumbres.

Fuiste un adelantado, un bizarro de la tele, el que interpretó que el show era parte de este futbol tan dramático como enfermo.

Por eso, los muchachos de la barra nos reunimos para recordarte así, con tus lentes y tus boquillas desopilantes, con los anillos y las joyas, con tus trajes y corbatas extravagantes.

En verdad que extrañaremos, tus “sic- sic” en cada pronóstico que dabas, tus perlas blancas para los virtuosos; tus perlas negras para los tuvieron una mala tarde.

Películas, video clips, programas radiales… ¿Por dónde no te metiste?

Por eso, la melancolía me amargó el mate mañanero y ya sentado en el café con los muchachos, volvimos a recordar la tarde en que no nos diste ese penal que a los hinchas de River nos hubiera consagrado ante Vélez en la tarde del 68.

¡Mirá que esta mesa de discusiones y polémicas de hinchas millonarios es más brava que la platea San Martín ¿eh?  

Creo todos sentimos tu partida, porque sabemos que perdimos a un personaje inolvidable de nuestro viejo y querido fútbol. ¡Por los menos, así lo veo yo!