Juegos Evita, pasaron pero algo queda
Los juegos fueron la excusa para que millones de niños pudieran para compartir momentos deportivos y estrecharan lazos de amistad con sus pares de todo el país.
Desde su interrupción, por el derrocamiento de Perón, Jujuy tuvo la posibilidad de reimpulsarlos desde nuestra provincia en el año 2000. Desde allí que las inquietudes de los jóvenes deportistas surgieron desde sus instancias locales y provinciales para poder acceder al sueño de llegar a los juegos nacionales que se vienen desarrollando en la costa atlántica.
Un premio y una ilusión que se repite en cada provincia, como sucede en Jujuy, desde donde en los últimos años contingentes de niños, adolescentes y adultos partieron hacia Mar del Plata o Chapadmalal en busca de competir. En algunos casos a conocer la "Perla del Atlántico".
Es que de un tiempo hasta ahora, los Juegos Evita tienen un contenido no sólo deportivo sino también social y cultural. Es así que chicos, jóvenes y adultos participan en distintos deportes y en manifestaciones culturales como danza, poemas o canto, actividades recreativas para los adultos mayores .
De allí que una delegación de 480 participantes jujeños vivieron la experiencia inigualable de estos juegos participativos y de inclusión realizados en " Mardel".
En un plano deportivo podrá considerarse como mucho o poco las 29 medallas obtenidas por Jujuy (12 de oro, 11 de plata, y 6 de bronce) o destacar la soberbia actuación de Kevin Rivas en atletismo o Facundo Sarapura en natación, como tantas otras cosas para considerar en esa faz.
Pero el valor esencial pasó por lo emotivo de ver cómo niños y grandes quedaban deslumbrados a cada paso que daban en los escenarios deportivos, o cuándo en esa inolvidable jornada nuestra delegación visitaba el fabuloso Aquarium de la ciudad. Un hecho fantástico que fue compartido por los ojos de jujeños que mirabanasombrados las delicias de los animales marinos que entretenían con sus gracias.
Las playas y balnearios también fueron lugares inolvidables que nuestra gente disfrutó. Arenas doradas, espuma blanca, las olas que se mecían junto al viento y el imponente mar azul como una postal que permanecerá eterna en las retinas del contingente jujeño.
El valor intrínseco de las charlas y las risas compartidas, las confidencias, las alegrías o alguna tristeza fortuita formaron parte de los estados de ánimo durante aquellos imborrables días.
Nunca se sabe si las intenciones de los políticos tienen como objetivo pleno la alegría que provocan en sus deportistas. Lo cierto es que el objetivo estimulante que soñó Evita para sus niños, se siguen manifestando año tras año.
Nuestros niños, jóvenes y adultos, seguramente supieron aprovechar uno de los eventos más importantes del Estado en beneficio del deporte de nuestro país. Los jujeños no fueron la excepción, por lo que todo lo vivido formará parte de los mejores recuerdos.
Esos valores de convivencia y felicidad superaron los valores de las medallas obtenidas. El medallero estuvo en esos 480 comprovincianos que jugaron, conocieron y sintieron a pleno por un momento, la alegría de vivir.