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Hay una pena que recorre los talleres, murió el “Pilo” Ayala

¿Dónde te fuiste cirujano de los motores, maestro de las maquinas que después rugían como un León sobre los circuitos?

 

Hay una pena que recorre los talleres, los circuitos y en donde alguien sienta los fierros, como un ambiente, como una familia…

¿Quién hubiese pensado que alguien tan ligado, tan enamorado, tan querido al automovilismo jujeño, haya partido sin decirnos adiós?

Porque cuando se fue el “Pilo Ayala”, fue como si un auto nos atropellara, como si un  motor nos aplastara la cabeza, como si este mundillo tuerca se nos viniera encima…

Qué decir de nuestra tristeza, luego de tantos años como propulsor de este deporte, dirigente de convicciones firmes, de seguridades que solo los años de taller y pista te podían otorgar.

¿Dónde te fuiste cirujano de los motores, maestro de las maquinas que después rugían como un León sobre los circuitos?

Solo pedimos que no te hayas tenido tiempo de haberte ido con esa pena, de haberte acordado de tus dos hijos que se fueron en un accidente que nos enlutó, como nos enluta hoy tu inesperada partida.

Sólo nos aguarda tu imagen adusta, por las cosas que merecían tu atención de “fierrero”, o tu aprobación , por los aciertos de quienes te siguieron.

Tus hijos seguramente, mas allá de estas dimensiones, te habrán abrazado, para recibirte, como lo que eras, un gran padre, el que resignó – o no – por la partida de esos dos pibes que fueron tus hijos y que dejaron su vida por una loca travesía.

Ahora, abrázalos, diles al oído cuanto los extrañaste en ese inmaculado cielo. Ahora están los tres, juntos, inseparables, con ese rugir de motores que se escuchan en este firmamento, y que llegan al cielo como truenos que se escuchan más allá de este horizonte.

“Pilo” Ayala se fue, pero nos dejó su amor por los fierros y con ese furor de las maquinas por arrancar, y seguirte hasta esa ruta infinita, que nunca se termina.