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Fútbol en Verso: recordando a “La Gorda Marta”, hincha de Zapla

En un nuevo inicio de una ilusión de campeonato, Zapla trajo un triunfo alentador desde Misiones al ganarle a Guaraní Antonio Franco por uno a cero. Aunque esto recién comienza la melancolía embarga a los hinchas del “Merengue”y es inevitable pensar que contentos estarían los viejos simpatizantes de Zapla.

Entre esas cavilaciones pensamos: que feliz se hubiera puesto “La gorda” Marta, una gran fanática del equipo y que lo debe haber festejado desde el cielo. El recuerdo es para ella, extraída de las páginas de las semblanzas del fútbol.

Marta Noemí Fernández, hija, amiga, fanática, alma de Zapla, tu espíritu errante ahora vuela con los ángeles. Te recibe este cielo plomizo de mayo, pero tu energía blanca tendrá la pureza de lo celestial, lo más níveo que se haya visto como las nubes blancas, como el manto sagrado de Dios, la gorda Marta, la de la cuna y la tumba “Merengue” la de la risa inconfundible, la de una tristeza oculta que aún se siente…

En ese buffet quedó tu álito de gente, los recuerdos de tu padre y ese cuadro de los caballeros de guantes blancos… Ese era tu espejo y en ellos te reflejaste, en la estampa de “Motoneta” Gómez,en los bigotes de Baigorria, en los gritos de Luñiz o del toro Raffo.

¿De quién te abras enamorado? Solo se sabe del amor de tu vida que de niña juramentaste, al pie de los grandes Hornos, frente al arroyo “Las Martas”, como si sus aguas te hicieron el honor de bautizarte con su nombre y sus lágrimas. Tu figura se extraña, aunque presente siempre estarás, en algún viaje, en alguna tribuna, en alguna cancha…

Nos dejaste tu corazón de herencia, tu ejemplo de hincha y el cariño enorme que se multiplica cada día. Nunca te vi tan rozagante como en aquella tarde, el abrazo dantesco con la gorda famosa de River ¡la gorda Matosas!

Nunca te vi tan pletórica y hermosa, como cuando reventamos el estadio con talleres de Córdoba y contra Boca. Nunca te vi tan triste en tu lucha, tu silencio, tu dolor de veneno, tu médula blanca…

Debajo del palco iré a buscarte siempre, por una sonrisa, para que me abraces, para que me hables de los tiempos de antes… Entonces despertaremos juntos al elefante dormido y ahora que te vas de mentira, que tu ausencia se hace presencia a cada rato, en los instantes duros y los momentos alegres, te entregamos lo más puro: el amor de tu gente…

Te entronizamos en el frio cemento y en el acero, serás eterna como las torres del centro siderúrgico. Estarás en la sinfonía de las gargantas feroces y de los pechos desnudos. Don Emilio Fabrizzi; abrirá las puertas del cielo en tu homenaje, serás inmaculada, por tu estirpe y pura cepa.

Gorda Marta, ya eres inmortal, por tu alma de Zapla, eres poesía, eres eternidad en las canchas, un coro de cantos, los brazos en alto te reciben con sus infinitos aplausos…

Todavía no te vayas, que van llegando las banderas, se levantan las nubes de papeles, quiero que esta tarde, brillen otra vez tus ojos alegres. Marta Noemí Fernández, mía, nuestra, merengue de todos, hermana de cuadro, compañera de tribuna en las buenas y en las malas.

Todavía no te vayas, porque la multitud ruge. En la marea que brama, sale el equipo, y los Altos Hornos humean exultantes. Hay miles de trapos que flamean y hay un pueblo que te espera. Hasta cada Domingo querida Gorda Marta, ¡Hasta el próximo Partido, hasta la próxima nostalgia…

EL POETA DEL FÚTBOL

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