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Ernesto Guevara, el “Che, futbol”

Ernesto “El Che” Guevara murió en La Higuera, Bolivia, el 9 de octubre de 1967. Además de revolucionario, fue un amante de los deportes.

Todos lo tienen como un revolucionario, o en el  peor de los casos, como un simple y despreciable “guerrillero”. Sin embargo la historia lo tiene como un líder que odiaba las desigualdades y que amaba la paz y la libertad que ya queríamos en aquellos años.

Que eso lo juzguen los eruditos de nuestra historia, quienes aumentarán y le sacarán el maravilloso lustre de sus ideas.

A quienes somos revolucionarios de nuestro existir, nos honra en este día recordar que Ernesto Guevara de la Serna, que nació en Rosario, el 14 de Junio de 1928. Era argentino de nacimiento, de Rosario y, orgullosamente del Club Atlético Rosario Central.

El rebelde de todos los tiempos, dicen que murió el 9 de Octubre  de 1967. Ese día nacía un mito que no se extinguiría hasta estos días.

Sin embargo, hablando del deporte que es lo más nos apasiona, Rosario Central fue su existencia, aunque por cosas de la vida se fue por otros lugares como Córdoba, para sacarse el maldito asma que lo tenía a maltraer.

Primero  de la mano de su amigo Alberto Granados, con quien recorrió toda la Argentina y Latino América montado en una moto, supo ver la realidad de su tierra y más allá también.

Sin embargo, el “Che” Guevara, fue nadador, ajedrecista, jugador de golf, como así también amante del Rugby.  Hasta fundó la revista “Takle”, aunque siempre el futbol, lo siguió de cerca. Claro que por su enfermedad, cuando le tocaba jugar al futbol, trataba de ir al arco para no afectarse tanto.

Estando “estancados en Colombia” con su amigo, no tenían dinero para proseguir viaje; allí los tentaron para dirigir un equipo de futbol, mientras ambos se miraban cara a cara, sin saber qué podía ocurrir.

Independiente Sporting Club, fue un equipo mediocre; tanto es así, que a los argentinos los contrataron como eximios directores técnicos. Sin embargo el “Che” Guevara y su amigo, tuvieron que jugar ante tan malas actuaciones. De hecho, Granados, en Leticia  (localidad colombiana) actuó como delantero, y lo hizo tan bien que los lugareños lo bautizaron “Pedernerita”, en homenaje a uno de los monstruos que pisaron suelo colombiano. En cambio “El Che” Guevara, quedaba en el arco, para evitar el asma y para contribuir con el equipo.

Así llegó a capital, en donde tuvo la fortuna de conocer al genial Alfredo Di Stefano, quien jugaba en millonarios de Colombia, que justamente esa noche debía enfrentar al Real Madrid de España. Don Alfredo le regaló al “Che” y a su amigo, un par de entradas para el partido trascendental.

El “Che”, se dio el gusto de estar ante un ídolo de su credo deportivo, mientras que don Alfredo, no sabía que se encontraba ante el fututo mayor líder revolucionario de la historia.

Para más datos, el comandante, era hincha de Rosario Central, por haber nacido en la capital de Santa Fe y a mucha honra. Pero también por Central fue su bandera, y porque idolatró a “El chueco” García, “el poeta de la zurda”, un wing izquierdo que jugó en el “canalla” y luego en Racing de Avellaneda.

La vida del “Che” Guevara se extinguió entre los mortales, pero sigue encendida aún con el  transcurrir de los tiempos; solo sabemos que su lucha es aún la lucha de todos. Con solo escuchar “Mis historias no son agradables, suaves  ni armoniosas, como las historias inventadas. Sabe insensatez, y a locura, y a ensueño, como la vida de todos los hombres, que no quieren mentirse a si mismos”….

Su ideología está entre todos nosotros que sentimos la sangre caliente por justicia, y la mirada puesta en el más allá de nuestros futuros. Igualmente me lo imagino en los recreos que nos tomamos los hombres-niños, imaginándolo a mi comandante “Che” Guevara, custodiando el arco del juego más maravilloso. Eso sí, gritándole a sus compañeros de equipo: ¡Hasta la victoria siempre!

El Poeta del Futbol

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