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El "Turco" Alí, un cinco mitológico

Hace poco arregló condiciones contractuales en Gimnasia y Esgrima, Daniel Ramasco, uno de los que lució la camiseta número 5 con hidalguía y quien , sin dudas, se lo merece por tanto arrojo y pasión.

 

Ahí la nostalgia nos volvió a llevar de viaje, pensando en el "Payaso" Álvarez, en "Trampolín" Fernández, "el Vikingo" Marcelo Firpo, "el pulpo" Astudillo, y mas acá, el mismo "Gato" Ramasco.

Pero la memoria, nos llevaba mas allá, en los tiempos en que, después de los años de opulencia del Lobo jujeño, había que "echar mano" a las canteras de Gimnasia, en dónde aguardaban con sus sueños de lobo, los muchachos que para algo se fueron, algún día a probar, a "cancha de caminos".

En el último Nacional de 1982, la rememoración nos llevó a la de un  futbolista de fina destreza, de elegante porte, de sumo cuidado en la tenencia y entrega de la pelota.

Ese era Alberto Ricardo "el Turco" Alí, quién jugó en Gimnasia y Esgrima, y también lo hizo - a falta de oportunidades en el Lobo -  en Juventud Celulosa. ¡El Papelero!, aquella fusión entre el recordado Juventud Unida y la fábrica Celulosa, aún instalada en el sereno paraje de Río Blanco.

Sin embargo, en Gimnasia y Esgrima, la ocasión en la que el "Turquito" Alí, mostraría su clase ante compañeros como Varela, De la Colina, Alul, Mudry, Otaola, Teloni, Juan Carlos Díaz, y sus compañeros que venían “de abajo", "Cachi" Sánchez, el "Sordo" Fuentes, "el Negro" Olmos, Manuel Guerrero, Charaviglio y "el Petizo" Rivero.

Algunos nombres, resultarán olvidados, pero fueron los que heredaron y pusieron el hombro, a ese Gimnasia decadente, como en el 83, cuándo el Lobo soportaba los embates económicos del momento. De ese año en adelante, fue una época caótica para la institución de la calle Lamadrid.

Si uno le canta una  formación (por ejemplo) con,  Herrera, Cardozo, Ojeda, García, "Muela" Aguirre; "Beto" Aranstain, Alí, Néstor Mauricio Cocha, Guerero, Charaviglio y Roselli, bajo la dirección técnica de Celso Benjamín Fernández, parecería que eso nunca hubiese ocurrido. Pero sí, "el Turco" Alí, anduvo "poniendo el lomo" por aquellos años. Hasta que su vida futbolística se trasladó a Celulosa (club ya desaparecido).

Ahí se dio el gusto de salir campeón en 1985, de la mano de Hugo Cid Conde, con jugadores como el arquero César De La Colina,  "Paraguayo" González, "Tim" Laime, Rogelio Baracat, Machaca, "el Chaqueño" Romero, Guaymas, "moto” Vallejos, Ansonaud, Amaya, Alí, "el Tanque" López.

Así "los Papeleros" armaron un equipo que fue casi, el último grito de la moda, a mediados de los ochenta.

Pero ahí estaba Alberto "el Turquito"Alí, escribiendo su propia historia, aunque el almanaque y su amnesia involuntaria, se lo haya llevado el viento de los cambios.

Para nosotros, que en las mesas noctámbulas y en las ruedas de futboleras de cada momento, nos seguiremos preguntando, ¿por qué no llegó más lejos, aún con ese garbo?

Sencillamente, tan solo de perogrullo, la respuesta saldrá espontánea...es que algunos vienen con estrellas y otros llegan estrellados.

Tal vez, "el turquito" Alí, tenía mas cosas de Redondo o de Gago, quizás le haya faltado algo de Giunta o de "Chicho" Serna.

Lo cierto es que el "Turco", dejó su estampa en la cancha del Lobo, o en La Tablada, con sus manos finas acompañando el regate, con el pase pulcro, con el destino cierto de pié a pié, con sus rulos al aire.

Pinta, le sobraba, pero el atractivo estaba, en su imagen distinguida y en esos recuerdos que aún perduran. El "Turco" Alí, se quedó definitivamente en esos momentos, cuando el fútbol se jugaba por el honor de hacerlo.

La número cinco, que lució "el turco", ahora estará en buenas manos, aunque nos sigamos preguntando, si volverán algún día los románticos.

Para demostrarnos que, aunque no llegues lejos, queda escrito en la memoria, que en algún momento, en alguna cancha, perdura el buen gusto y el paladar, en los que sabemos recordar la pelota y su elegancia, y la buena costumbre, de evocar a los ilustres de nuestras memorias y añoranzas.

 

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